Semana
36
ALAS DE TRAPO

SE DE UN LUGAR AL FONDO DEL DUERO

Género
No ficción
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La carretera serpenteante parece a veces caer en picado, nueve kilómetros separan el pueblo de Saucelle de la presa y de su antiguo poblado, casi a la mitad del camino nos paramos para mirar hacia abajo y entonces se produce la maravilla ¿Cómo puede una imagen representar tanto? ¿Por qué el esplendor de la naturaleza más salvaje te lleva a decidir tantas cosas?

Caímos en el Salto de Saucelle casi por casualidad, bueno soy más bien yo que no aguanto mucho recorriendo ciudades y piedras, siempre lo he dicho u lo mantengo soy más de verde, de naturaleza viva, de animales que aparecen de golpe y sorprenden.

Bajamos a una especie de ecoaldea de la que no sabíamos mucho, nos apartamos del mundo casi diez kilómetros y quedamos casi en medio de la nada, sintiendo el paso suave del Duero y viviendo en la hora de Portugal ya que el rio en ese punto hace frontera con los dos países. Mágico lugar!!!

Con los días fui sabiendo más de lo que intuía, Salto de Saucelle representa un microclima donde es posible cultivar naranjas, vides y oliveras pero hay más…..

A inicios de los años 50 se construyó allí un pequeño poblado, con sus casas blancas, con su plaza, con su iglesia, todo preparado para dar cobijo a las familias que por cientos habitaron el lugar, el objetivo fundamental era la construcción de una presa y un enorme puente que uniría España con Portugal. Mi imaginación se dispara creando historias y momentos vividos en tan recóndito lugar, no llego a imaginar la magnitud de un lugar donde hasta ese momento cruzar el rio significaba hacerlo en barca entre las paredes encrespadas donde aún habitan buitres, águilas y cigüeñas negras entre otros. Supe que los contrabandistas cruzaban sus cargas de un país a otro a base de tirolinas, que los burros que cargaban por los desfiladeros con todo lo traspasado estaban entrenados para correr cual alma que lleva el diablo, solo con ver el uniforme verde y el tricornio de la guardia civil.

Supe de otros años y del ingenio humano para sobrevivir en lugares donde la vida parece imposible hoy en día. Era un lugar mágico y aun hoy lo es.

Después de meses y meses de contradicciones, de pensar si me quedo o si me voy  vivir unos días lejos de todo me lleva a meditar y ahora si se lo que necesito. No soy urbanita, no se ni quiero vivir en una ciudad, necesito el verdor de los árboles, el azul del cielo y del agua, el sonido del viento y de diferentes pájaros que me hablan. Se dé un lugar que me ofrece todo eso y mucho más desde hace más de treinta años, a pesar de algunas de sus gentes, a pesar que puede no ser fácil…..me quedo.

Publicado la semana 36. 04/09/2018
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