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35
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Doralina!!, venga que es pa hoy...

La oscuridad llena el habitáculo, padre la recorre con el candil de aceite, madre prepara los apeos del campo, Edelmira la hermana mayor va masticando cortezas de pan y con sumo cuidado las introduce en la boca de Joaquín el más pequeño de los seis hermanos, tal y como lo hacen los pajaricos, le recuerda cada día madre porque Edelmira aunque es la más grandota aún no cumplió los nueve años. Doralina es la mediana y tiene cinco y ya tiene sus tareas asignadas, es tiempo de siega así que no queda otra que cada día subir al carro y acompañar a madre.

Doralina se coloca la vieja bata que antes fue de su hermana y antes de su tía y antes ni se sabe lo mismo que los zapatos de cuyas suelas originales no queda ni rastro. El tajo queda a unas dos horas del pueblo, Edelmira se cuidara de la casa y de los hermanos menores: Luis de tres años y Joaquín que aún no ha cumplido uno. Blas  y Sebastian ayudaran a padre con las vacas y con todo lo que se tercie.

Subida en el carro se duerme, cuando llega al tajo recoge las espigas que otros dejan atrás, cuando el sol aprieta madre le coloca un pañuelo blanco en la cabeza, este si antes fue de madre y eso la enorgullece. Al mediodía paran a comer madre siempre lleva pan y tocino, más pan que tocino eso sí, por eso madre con la navaja le hace trocitos muy pequeños, para que el tocino dure tanto como el pan, aunque Doralina suele quedarse dormida antes de terminar y algunos días madre le busca una sombra y la deja allí dormida. Cuando se despierta tiene que darse prisa con las espigas no vaya a ser que otra más espabilada se las quite.

Cuando vuelve a casa las ve, esas que se pasan el día zascandileando, es lo que dice madre porque a ella le gusta juntarse con las otras niñas y jugar. Hace días que un hombre de esos que saben de letra se ha instalado en el pueblo, ha sentado a las otras niñas en el escalón de la escuela y les dice que se estén quietas mientras él se pone tras un aparato extraño, entonces madre la baja del carro y le coloca bien el pañuelo, hace que se siente junto a ellas.

 

-       -   Doralina, sonríe que te van a retratar…….

Y ella sonríe más que nadie, sabe que es la más guapa porque es la única de las niñas que lleva un pañuelo blanco.

 

 

 

·       *  Mi relato está inspirado por una foto antigua que llamo mi atención y por la descripcion de su autor, buscando información he sabido que dicha foto pertenece al libro: Donde las Hurdes se llaman Cabrera escrito en 1963 por RAMON CARNICER quien desentraña la dureza de la vida en lo que se vino a llamar Las Hurdes leonesas.

Publicado la semana 35. 28/08/2018
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