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ALAS DE TRAPO

TROLLS EN EL ASCENSOR

Esperaba la oscuridad de la noche  para escaparse de entre las sabanas, en ese momento, abría sigilosamente la puerta de la habitación. Los mayores, ya hacía rato que dormían, lo notaba por el silencio que llenaba cada rincón del piso. Andaba palpando cada resquicio ya que después de tantos días en los que duraba su aventura  había aprendido a reconocer cada objeto solo rozándolo con la punta de sus dedos, era así, como cada mueble, cada figura, cada uno de los trastos antiguos a los que su madre era aficionada a coleccionar no eran ajenos a ella.

Elia tiene solo ocho años pero cuenta con un don que solo el abuelo conoce, desde donde alcanza su memoria es capaz de ver y hablar con todo tipo de seres mágicos. Son todos estos los personajes que viven cerca de los humanos desde tiempos inmemoriales pero con los que pocas persones pueden conectar.

El abuelo, de quien Elia ha heredado el don, le advierte de que en el mundo de los seres fantásticos hay personajes de todo tipo: Buenos, malos, regulares.....vamos todas las personalidades, pero que nunca ni de lejos la maldad de los fantásticos se acerca a la maldad de los humanos.

Según esta filosofía, los trolls son seres mágicos poco recomendables, hasta que Elia conoció a unos que viven en el ascensor.

 

 

Cada noche escuchaba atentamente el ruido de las correrías provenientes del ascensor que baja cerca de su ventana. La niña curiosa como todos los infantes observaba desde lejos hasta que un día se envalentono y salió del piso. Desde entonces, los traviesos trolls han pasado a ser sus mejores amigos, una chispita de polvo robado de las alas de las hades voladores sirve para que Elia reduzca su tamaño a la medida justa del de los trolls. Es así como pasa gran parte de la noche siguiendo el camino que marcan los cables y engranajes todos útiles para el buen funcionamiento del ascensor. Y es que Elia les enseña a jugar con mucho cuidado ya que hasta ahora no daban abasto con las averías. Malos lo que se dice malos no son los trolls pero algo gamberros sí.

Pasan los días y Elia acaba de cumplir veinte años, de una forma u otra su vida ha estado ligada a la vida de los trolls. Fueron ellos los que empujaron a ese chico de piel morena y ojos oscuros a fundir sus labios con los de Elia en uno de los besos más dulces, cuando ella tímida aún no se creía preparada para recibir un beso de amor. Los mismos trolls que el día en que su mejor amiga se quedó atrapada en el ascensor fueron capaces de desencallar los engranajes y liberarla. Los mismitos que inculcaron en Elia una gran pasión por la mecánica descubriéndole los secretos de cables, engranajes y automatismos. Seguro que también los trolls tienen la culpa de que hoy la niña traviesa a quien no le gustaba estudiar hay sacado la mejor nota como Mecánica especialista en ascensores.

Publicado la semana 31. 31/07/2018
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