Semana
03
ALAS DE TRAPO

DESDE MI VENTANA

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DESDE MI VENTANA

Como cada noche a la misma hora me mantengo expectante, apago la lámpara del salón y me adentro como una pieza siniestra dentro de la oscuridad, en mis manos sostengo con fuerza los primaticos y espero nervioso y excitado, los latidos de mi corazón hacen eco en mi cerebro, pon, pon pon…..nunca deja de sorprenderme esta sensación de angustia que se mezcla  con el placer. No quiero ni imaginarme que pasaría si ella supiera, si por una de aquellas casualidades llegara a saber de qué es mi ninfa y mi fuente de gozo, que entre sombras despierta de forma salvaje mi virilidad…..no hay silencio, solo latidos y espero.

Una luz tenue ilumina la estancia, yo la observo radiante ante el ordenador, hoy parece entusiasmada, seguro que se retira tarde, no me queda otra que esperar. Desde la oscuridad de mi ventana, me siento feliz de robar instantes de su vida ya he aprendido a saber de sus tristezas y de sus alegrías solo con observarla se casi con seguridad como le ha ido el día, me relajo y observo con tranquilidad.

Ahora sí, veo como empuja su silla de ruedas, como se acerca a coger sus bastones, miro excitado su caminar inseguro miro sus piernas pero como siempre estas están cubiertas por pantalones y pienso para mis adentros:

- Tendría que haber una ley que prohíba que las mujeres lleven pantalones.

Aunque poco después me arrepiento, de mi crueldad. Observo como llega con su caminar tambaleante hasta el borde de la cama y entonces sí, fijo mis prismáticos para no perder detalle. Ella, con sumo cuidado va estirando de sus pantalones y yo me voy perdiendo en la belleza de esas piernas cubiertas de hierros, en la hermosura de sus botas ortopédicas y mientras ella va deshaciendo lentamente cada pequeña sujeción yo me pierdo en una balsa de placer y casi grito, me contengo, no puedo permitir que ella me escuche, posiblemente la perdería para siempre, perdería este regalo que nunca imagine tener.

Mañana, seguiré con mi vida normal, saldré al trabajo y casi seguro que me encontraré con ella, la saludaré con una sonrisa y poco más. No intento conocerla más a fondo, tengo miedo que sepa que ella es la fuente de mis sueños más eróticos, que sus piernas cubiertas por hierros me excitan hasta perderme en mí. No quiero que su mirada ahora amigable se torne en un gesto de asco, no quiero que sepa que soy un devotee.

 

 

Publicado la semana 3. 15/01/2018
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