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Sol

DIS(FUNCIÓN) SIN (TÁCTICA)

Tras la pequeña muerte sobrevino el paraíso tendidos en paralelo. Resurección de caricias en segundos, más vida en los ojos que en la carne cansada. Recuperaba el resuello e intentaba querer aprobar su actuación, pero el saldo a mi favor dejaba en entredicho su falta de ‘rigor amoris’... Tomó mi mano mientras yo, en mi ruta y su pecho, dibujaba eses.

- Hay algo que debo decirte. Tengo que ser honesto, no te mereces menos, eres una mujer fantástica.

Inmediatamente creí estar interpretando la escena cómica de una serie conocida por la gran manzana o una más de las patosas aventuras de Bridget Jones. Es demasiado cómico un anuncio así en tiempo muerto.

- Claro, si es tan importante para ti, adelante. Dime -voluntariosa aunque escéptica de nada bueno.

- Ahora, mientras hacíamos el amor, tengo que confesarte que se me ha ido la mente y me he ido unos segundos pensando en otra mujer… He conseguido volver enseguida, pero esa es la verdad, tengo que ser honesto contigo. Hablé con ella a principios de semana y... me ha revuelto por dentro. Porque siento… siento que tenemos algo pendiente, que tengo algo con ella que aún no ha terminado hace años. Estoy muy bien a tu lado… pero… con ella hubo algo muy bonito hace años, algo muy bonito durante siete u ocho meses.

No es que sea quisquillosa, no es la estructura, pero hablar en la misma frase de mí con él y de él con ella, me chirrió bastante.

- Sí, tu amiga comadrona, que vive en Londres y con la que tienes planeado navegar un fin de semana.

Logré llamar su atención, mi memoria a veces tiene esos puntos

- … ¡Sí! ¡te acuerdas!

- Sí… yo... te escucho cuando hablas -le guiñé un ojo con mi mejor sonrisa falsa.

- Ya te dije que estaba haciendo un ejercicio difícil de decir “no” cuando mis situaciones personales lo requirieran. Pero también estoy aprendiendo a dejarme sentir y cuando la escuché por teléfono, bueno, me dijo que se había divorciado... así que me preguntó cuál era mi situación y le dije la verdad: que no estaba con nadie y que era totalmente libre.

Hacía mucho que no pensaba tan deprisa en horizontal: torcí la cabeza aguantándola sobre mi antebrazo, despisté la  vista descifrando el mensaje, mientras levantaba las cejas leyendo más allá de la intención. Desde luego, solo nos habíamos visto en tres ocasiones y habíamos hablado por teléfono otro impar de veces, pero sus manos ya habían tomado medida de casi todos mis perímetros, sopesado mis texturas y desde nuestra primera quinta hora ya había depositado un beso en mí. Desde una calma insólita, algún espíritu Gandhiniano me poseyó.

- Bueno, en realidad tengo que recordarte que hay una línea muy fina entre ser honesto y limpiar tu conciencia... echándome encima tus culpabilidades para que, yo te absuelva en posibles pecados futuros.

Poco más quedó a hablar, me hubiera gustado decirle que si yo no era nadie a quien estaba conociendo, no hacía falta confesarse ni siquiera siendo “honesto”. Pero solo le dije que cualquier sitio es bueno para ser irreprochable, también en el sofá media hora antes, cuando conversamos y reímos como estuvimos, antes de aterrizar en la cama.

Pensé en irme lo más rápido que me dieran las piernas, si eso fue una estrategia para echarme, casi lo había conseguido. Pero justo interrumpiendo mi disertación interna, preguntó por mi silencio y cómo íbamos a reaccionar a partir de aquello. De nuevo el espíritu habló por mí, pero esta vez se unieron Mandela y Luther King.

- No te preocupes, yo lo veo muy claro. Tú habías reservado este sábado, invitarme a comer y pasar un rato juntos, yo no había hecho planes hasta más tarde, pues así vamos a seguir. La semana próxima tú te vas a Ibiza, yo me quedo aquí, cada cual con su vida y sus historias, nadie espera por nadie. Nos conocimos, nos cruzamos y ya. Y ahora mismo nos duchamos, bajamos al puerto a comer y a pasar un día redondo.

Con toda la intención de dejar patente mi huella en su cama, reí y retozé todas nuestras esencias y sudores de mi torso en su carísima funda nórdica. Después con fingido estupor le descubrí que tendría que lavar la sábana que nos soportaba.
Mientras, con más malévolas sonrisas y perverso juego, aposté con farol más carnaza con mi depredador. No pudo ser. Comprobado: ni hay más cera ni más va a arder. Probablemente la edad hace estragos en la disponibilidad de armas alzadas y dispuestas. Ya había notado algo unos minutos antes cuando en varios flojos desmayos y mansedumbre viril… Tuve que practicar el bombeo asistido en una reanimación cardio pulmonar e insuflar con ímpetu antes de perderle por completo en flaccidez precoz, podría cerrar el informe hasta con la hora aproximada de lo inerte.
A pesar de los complementos y el atrezzo, los escenarios y la producción, el primer asalto suspendió sin nota o por no notarla... Deficiente en  densidad y firmeza. En cuanto a dureza y aguante, el colchón sí era una maravilla.

Publicado la semana 98. 13/11/2018
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