03
Sol

EDELWEISS

 

Pasó lo improbable y a pesar de no existir, lo recuerdo vívido. Nadie imagina lo difícil que es hacer bailar el lápiz sobre el papel para poder explicarlo. Eso. Lo que me atrevía solo a soñar por imposible. Lo remoto puede ocurrir, solo tienen que estar en conjunción los astros, la luna como el final de un paréntesis y tener roto a cuartos el corazón. Los ingredientes perfectos para caer en un desliz creciente, un amor de verano en diciembre, beberse la magia y zambullirse en el otro.

Fue por causalidad, como pasan las casualidades, convergiendo en una suerte de limbo, confinados a un purgatorio por mi cielo y su infierno. Vio mi lado más puro y yo el suyo más mundano, desnudos de corazón para arriba y vestidos con escudos, compartimos lecho y labios.

A pesar de su oscuridad, una grieta de luz se escurría en su garganta deseando refulgir como lo había hecho hasta hacía un amor atrás. Quise excavar en él como el que araña febril saliendo de un hoyo, pero no pasé de las primeras capas, solo me permitió besos retráctiles, con apenas la huella del momento, un aliento sin garantía de devolución, un contrato sin permanencia en el alma.

Conservé por un mes en la cama las sábanas que nos abrazaron, solo sucias de lágrimas de ausencia... pero hasta la sal derramada se tornó insoportable pasado un tiempo, escocían demasiado los pliegues del destierro en arrugas, frunces que solo podían plancharse con su cuerpo encima del mío, con sus rodillas cobijando mis corvas.

No habrá primavera en marzo ni más flores que las que envió con una carta hasta el féretro de mi corazón frío.
Publicado la semana 3. 21/02/2017
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