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Sol

QUERIDO DIARIO

Lunes 20 de marzo de 2017

Querido diario, este fin de semana ha pasado demasiado rápido, consecuencias supongo de esa dicha que no deja contar horas, sino gozos en forma de segundero. Lástima que este sábado no fuera el de las veinticinco horas, todas me parecerían pocas para respirarle y habitar sus sentidos.
Me esperaba quieto, paciente, mientras yo me acercaba sin dejar de mirarle. Confieso que me atrapa el estómago verle de pie aguardando por mí… correría hasta su vista para capturar el instante de sorprenderle y poder ver la satisfacción en sus ojos. Su boca sonriente, cerrada, esperando a ser desencriptada por mis besos.

Solo él sabe endulzar aún más su risa envuelta en lágrimas de alegría pura, nunca ver llorar a alguien me produjo tanta felicidad. Soy dependiente de sus caricias atusando mis ondas, de sus manos lustrando las curvas rebeldes que hay en mí, de su desvarío alegato cuando introduce sus ansias en mis meandros y orillas.

Aunque tiene derecho a una llamada, solo le miro en mi propio derecho a permanecer en silencio, a no declarar, mientras me acojo a una quinta enmienda de paz mutua tras una guerra en la que, disparamos abrazos a discreción... y sin discreción alguna. Me gusta la cocina con él, donde maceramos intenciones que más tarde se convierten en cocciones bajas en palabras y más ricas en maniobras.  
A veces, no encuentro el dolor mientras exprime para mi placer un deseo común que quisiera hacer eterno. Necesito descansar en su pecho, escuchar sus pulsaciones desde el metrónomo más fiable en notas de elevación sublime. Casi suenan a música los suspiros y la cadencia de las cuerdas frotadas, de las palmas encontradas asiendo el instante.

En su altura y  mi torpeza, yo vigilo su cabeza y él vela por mis pies.

Porque todo lo exquisito se degusta en segundos de ceguera, es con los ojos cerrados que le veo y le alcanzo a contemplar mejor. No soy mujer matemática, pero sé que después que opere con él y le coma, pasión periódica. No me encierro en reuniones para destacarle el orden del día, con él, antes, el desorden de la noche.
Le deseo y aspiro a que se quede muchas estaciones.
Por fin  ha llegado la primavera.


 
Publicado la semana 12. 29/03/2017
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