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Severina Bau

X.

Le habría pintado un dibujo, en mi vida anterior

Le habría tratado de sonsacar algo de información, en mi vida anterior

Le habría sonreído coqueta y ruborizada, en mi vida anterior

Todo eso antes de irme

Antes de vernos seguramente por última vez

Todo por tratar de que no me olvidara

De dejar plantada algún tipo de semilla mágica

Entonces podría no sería la última vez...

Pero todo eso habría sido en mi vida anterior

Ahora en esta vida me conformo con pedirle un abrazo

Así será nuestra despedida

Me acercaré a él y sentiré cómo nuestros cuerpos se tocan

Olerle por primera vez

¡Por fin saber cómo huele!

Dejarle que me huela (porque no lo podrá evitar)

Como los animales cuando encuentran algo nuevo

Nuestros cerebros actuarán de manera automática

Y registrarán ese nuevo olor

A lo mejor si el abrazo dura lo bastante sentiré su respiración

O incluso el latido de uno de nuestros corazones

No sabré distinguir si es el suyo o el mío

El mío seguramente

Uno

Dos

Tres

Cuatro segundos como mucho

Después nos separaremos y nos miraremos fugazmente a los ojos

Le daría un beso en la mejilla, en mi vida anterior

Pero esa ya no soy yo

Me conformo con haber registrado su esencia

A partir de ahora fantasearé con que un día me llame y me diga: 

“Estoy debajo de tu casa

¿Te gustaría dar una vuelta en bicicleta?”

Iría corriendo al espejo del baño

(Nunca estoy peinada cuando estoy en casa)

Con una coleta recién hecha bajaría a su encuentro

Él me esperara al otro lado de la acera, junto a su bicicleta

Mi estómago centrifugando

Mi cerebro buscando por su cuenta su olor almacenado

Sentiría que vuelo medio metro por encima del asfalto

Cruzaría la calle

Uno

Dos 

Tres

Cuatro segundos hasta él

Le daría un abrazo y volvería a aspirar su esencia

El vello de mi piel se erizaría inmediatamente 

Como cuando me rascan en la espalda

Y en el momento en el que fuera capaz de dejar de rodearle con mis brazos

Le miraría a los ojos y le daría un beso

Esta vez en la boca

Y él abriría sus labios para recibir mi lengua

Y respiraría profundamente 

Sus manos en mis dos mejillas 

Mis pies de puntillas

Un beso eterno

Los dos nos abrazaríamos con más fuerza

Sus brazos me rodean ahora la espalda y la cintura

“Dios mío”, me digo, “esto está pasando”

Entonces yo le preguntaría: 

“¿Cómo has sabido dónde vivo?”

Y volvería a besarle antes de darle tiempo a responder

Porque ¿qué más daba cómo había sido?

El caso era que no me había olvidado

Y esta vez yo no había hecho nada

Porque había decidido que quería ser conquistada

Dejar que me descubriera,

Que me encontrara y viniera a buscarme

“Dios mío”, me repito, “esto está pasando”

Nuestras lenguas siguen probándose por primera vez

No podemos parar

Siento que me quedaré sin respiración si dejo de olerle

Mi cerebro repite una y otra vez su nombre

Y cuando por fin nos damos una tregua,

nos volvemos a mirar a los ojos

Entonces le digo: 

“No tengo bicicleta”

Y él me abraza a mí  

Noto como su cuerpo se sacude con carcajadas

Publicado la semana 106. 07/01/2019
Etiquetas
Adagio, Sinfonía N 2, Rachmaninov , La vida misma , Cuando te siendas como Katie Morosky , Amor, cita
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Género
Poesía
Año
III
Semana
02
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