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Nuria López Blázquez

Carta a una mujer


A Lucía le pidieron que escribiera su historia personal como si se tratara de una carta a una mujer que llegase, por primera vez al lugar donde desde hacía cuatro años, había acudido buscando ayuda. Desde entonces, Lucía se encontraba segura en aquel espacio. Desde aquí había encontrado a las mujeres y profesionales que venían ayudándola a reconstruir su vida, su autoestima, su forma de ver el mundo; Y más aún, había conseguido transformar su manera de entender un mundo, que ahora salía que no estaba pensado para favorecer a las mujeres. 


De igual modo, en aquel lugar y fue comprendiendo cómo había podido llegar a las situación que la llevó recurrir a aquel espacio y, pedir ayuda, cuando pudo ser consciente de que lo que vivía era una pesadilla de violencia a diaria. 


“Querida amiga, tal vez todavía creas que lo que vives no es violencia machista, porque no tienes moratones, por qué no te han pegado, porque ninguno de tus hijos ha llegado a tener un brazo roto con moratones en los brazos.” Empezó a escribir Lucia. Las primeras palabras le resultaron complicadas de redactar, pero siguió con el segundo párrafo. 

“A mi misma, me llevó tiempo entender que ese miedo que sentía al escuchar la llave abriendo la puerta de mi casa, era fruto de una violencia tan dura y aterradora Como la violencia física que nos muestran, a diario en la sección de sucesos de los telediarios, de los periódicos, e incluso de algunos de programas de debate en la radio o la televisión. 


Pero querida amiga, y los gritos, las patadas a las puertas, y el hacerte cambiar de ropa para salir a cenar con amigos comunes porque así vestida y parece que vas disfrazada, incluso hacerte pensar y dudar de tu capacidad para ser una buena madre, una buena amiga, una buena profesional en cualquiera que sea tu campo, Hacerte dudar y de ti misma y de aquellos que tratan de de que sigas creyendo en ti misma, eso querida amiga también es violencia machista.

Y tu pareja cuando sepas que has venido este espacio, que te has asesorado y que incluso has leído esta carta, utilizara todos los argumentos posibles y y los imposibles para hacerte comprender “qué te has vuelto completamente loca”. Recurrirá a recordarte lo que el piensa que sean los mejores momentos que habéis vivido juntos, sin embargo trata de parar un instante y pensar tú, si realmente fueron buenos momentos para ti.

Y dijo que trates de parar un momento, porque sé que ahora mismo te encuentras muy confusa, no sabes si volver a confiar en él, ya que él es de la persona que se supone que que te quiere, es posible que ni siquiera sepas qué que es lo que tú quieres porque, te has acostumbrado a pensar en que quiere él. 
Después de llamarte loca porque seguirás viniendo aquí, donde cada día que vengas encontrarás un poco más fuerte, más protegida, más dentro del grupo de las mujeres que hemos conseguido salir de la violencia tanto física como psicológica, pero violencia machista al final cabo, El seguir insistiendo en que la vida que llevabais juntos no era violenta, era una vida como cualquier otra. 
Para entonces, querida amiga ya sabrás que esa no era la vida que querías y qué se puede conseguir vivir mejor, sin miedo, sin necesitar la aprobación constante de un individuo y que no te respeta. Dejarás de ser la viva imagen de una mujer abnegada, dedicada 24 horas al día a agradarle a él, a sus amigos, a su familia, a todos menos a ti mismo. Ya sabes, a estas alturas que no importaba tu opinión, ni tu bienestar si no el suyo, y lo que los demás pudieran opinar de él y a ti como su compañera, no como una persona independiente, sino como una parte más de él. 

Cuando ya estés mucho más fuerte gracias a todas nosotras y al apoyo que hayamos sido capaces de transmitirte, llegará a las siguiente etapa, en la que el utilizará argumentos, “no hay maltrato si no hay una sentencia” o “ sabes que todo es mentira y por eso no me denuncias”. 

Querida amiga, estas frases y otras peores ya las hemos escuchado todas nosotras y por ello, podemos afirmar que sean absolutamente falsas y que solo pretenden confundiste una vez más. Por eso, para ayudarte a pasar estos meses, que para que engañarte no van a ser fáciles, vamos a estar a tu lado, día tras día, nos tendrás a tu lado, para contarte que esas mismas palabras, esas mismas amenazas, y ese “Ten cuidado, porque lo que estás haciendo si yo fuera una mala persona, lo llevaría un juzgado y te quitaría la custodia porquelo que estás haciendo tiene un nombre: síndrome de alienación parental, y no serías la primera a la que le quitan los niños por mal meter contra su padre”. 

Querida amiga, estaremos aquí cuando llores desconsolada porque tu abogada, con toda la razón, te dirá que esas palabras horribles no se pueden considerar una amenaza. No obstante, el desconsuelo irá dejando paso a a la enfado, y poco después a la ira. Entonces será el momento en el que estés preparada para escribir una carta como ésta a la siguiente mujer que llegue a este centro.
Ese será el momento más hermoso, en el que yo me encuentro, a la hora de devolver todo lo que esté espacio, estas mujeres han hecho por mí. Deseo que sea momento llegue pronto para ti hoy.

De momento, te envío un abrazo, aunque nos conozcamos personalmente y espero que sepas que yo estaré aquí cuando me necesites, al igual que podrás recurrir a cualquiera de nosotras y a las profesionales de este espacio, grandes mujeres todas ellas, en cualquier momento del día

Incluso, me atrevo a pronosticar que crearás vínculos tan estrechos y fuertes, como para que ese apoyo sea incondicional, y conseguirás poder recurrir a nosotras también en cualquier momento de la noche, cuando los monstruos que creamos vencido a veces aparecen en nuestras pesadillas de nuevo. 


Esta es la parte hermosa del camino que ahora inicias, la sororidad. Todo lo demás irá llegando, lo irás descubriendo. Sobre todo, ahora ya deja detrás el miedo y permite que te enseñemos cómo salir de ese infierno. No eres la primera, ni serás todavía la última. 

Saludos
Lucía”

Publicado la semana 96. 05/11/2018
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La vida misma , En un Espacio de Igualdad, en una reunión de amigas de mas de 35 años
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