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Nuria López Blázquez

Vecindad desde la otra ventana

Alicia le contaba la otra madrugada a su amiga Olga, con una diferencia horaria de nueve horas que atravesaban el océano, la idiosincrasia de trabajar en un coworking como es que describía en la entrada anterior. La conocía suficientemente, como para saber que esos espacios eran lo opuesto a su vida y si algo admiraba Alicia de su amiga, es que ella nunca había tenido que adaptarse a ambientes opuestos a su forma de entender la vida. 

La descripción se centró aquella noche en el gran mosqueo que llevaba Alicia desde hacía horas, debido a que se había topado con uno de los mayores estereotipos del feminismo “mal entendido” según su posición y la de una de sus mayores referencias en la materia, Caylin Moran: la imposibilidad de ser feminista y tener a alguien contratado para limpiar la casa.

-NO puedo dar crédito a todo lo que me cuentas. Es una bobada. Parece que me hablas de personajes de una novela: deberías escribir un libro, o mejor: una obra de teatro, más que nada por lo absurdo de las situaciones que cuentas -Aquella era una de las ideas recurrentes de Olga, que Alicia utilizase su capacidad para contar historias con el fin de realizar una comedia sobre sus extraños hallazgos a lo largo de su vida -No es más que una postura. Una forma de entender el mundo como si las mirasen desde la ventana de enfrente y tuviesen que aparentar normalidad y una vida ideal, bueno, ideal según sus cánones, absurdos por otra parte.

Alicia sabía de sobra que lo que contaba no era más que un episodio común a muchos espacios de trabajo, y sin embargo Olga lo observaba como una excentricidad absoluta, digna de ser narrada para la posteridad.

-          En realidad, hay demasiada gente así Olga.- Afirmó decidida a zanjar la conversación.

-          No creas. En mi vida he visto tanta gente con ideas tan extrañas sobre el mundo en general.

-          Eso es porque hace años que no trabajas, por suerte para ti. El mundo laboral se ha vuelto el lugar para epatar a tus congéneres. Creo que se debe a la cantidad de horas que pasamos en el trabajo. Ya no tenemos tiempo de quedar con los amigos y hacer lo que acostumbraban a hacer en la generación anterior: ponerse un collar, como hacía mi tía Manuela, y demostrar a las demás mujeres de la reunión, lo maravilloso que era su marido, que pese a que todas sabían a ciencia cierta que se acostaba con su secretaria o sus secretarias. O como se hacía en los noventa, aparecer en cualquier acontecimiento social con un coche último modelo, descapotable para que todos los demás quedasen impactados con su capacidad adquisitiva.

-          Eso es cierto- Aseveró Olga tajante- Ya no se hacen fiestas como las de antes.

-          Desde luego entre mis compañeros de trabajo te aseguro que no. No creo que consideres una fiesta, salir de manifestación todos juntos.

-          No, sabes de sobra que tengo aversión por las manifestaciones.

-Esa es una de las cosas que más me sorprende.

_¿Que no vaya a manifestaciones? Me conoces perfectamente.

-No, no me refiero a eso. Queria decir que me sorprende cómo hemos sido amigas durante tantos años, con una forma tan diferente de vivir. Yo no concibo mi existencia sin la opción de protestar por lo que creo justo y tú jamás has acudido ni acudirás a una manifestación. Y sin embrago, sigo considerandote mi mejor amiga y te pido opinión siempre que me surge alguna duda importante.

-Eso es lo grande de tener una amiga totalmente diferente.-Olga parecía convencida, como si ya se hubiese planteado aquella curiosa situación antes.

-¿Tú crees?- Quiso saber Alicia

-Sí. Si le pidieramos opinión a alguien que piensa como nosotras, no encontaríamos una mirada diferente, una que nos permitiara ver ángulos con los que ni siquiera habíamos contado. Tu manera de observar el mundo es muy particular también, no creas.

Aquella era la grandeza de su amistad. La sinceridad, la diferencia y la capacidad crítica de ambas. Solamente a Olga le permitía Alicia decirle ciertas verdades, que al resto del mundo hubiese negado con cara de total indiferencia.

Publicado la semana 87. 30/12/2018
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