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Nuria López Blázquez

Morado el nuevo color de moda

Hojeando un catálogo de juguetes de unos grandes almacenes esta semana me percaté de que las páginas ya no son rosas: van desde un morado claro, al violeta en un degradado que acaba en rosa, pero un rosa más tímido, alejado del rosa caramelo que usaron las elefantas del clásico literario que utilizamos quienes nos ocupamos de forma activa en coeducar a nuestros hijos.

A estas alturas pocos pueden negar que la ola de feminismo que recorre el mundo es un hecho; desde Arabia Saudí, pasando por Argentina y haciendo escala en nuestro país hemos podido ver y participar en movilizaciones masivas, mujeres cansadas de ser ciudadanas de segunda siendo el 52% de la población.

Resulta emocionante haber formado parte esa ola, trabajar para que las generaciones futuras puedan vivir en la igualdad que reivindica el feminismo, porque lo que buscamos es exactamente eso: ser iguales. No ser más, como se trata de presentar al feminismo desde muchos discursos. Trabajar como madre esa coeducación y trabajar desde la propia experiencia laboral, una suerte haber podido vivir estos meses desde Pandora Mirabilia.

Precisamente esta posición privilegiada me permite darme cuenta de cómo asusta la movilización feminista al tradicional sector patriarcal; hombres pero también mujeres que aún no han visto su realidad con las gafas moradas.

A partir de ese miedo, la reacción siempre suele ser la misma, así ha ocurrido durante siglos: tratar de hacer suyo el discurso y los símbolos.

Me atrevo a prever que el morado va a convertirse en un color de moda. Un color de moda en el sentido más prosaico del término: lo veremos en los escaparates de las tiendas de moda, en la ropa de casa, nos invitarán a decorar nuestros salones y tapizar nuestros sofás en color morado, quizá violeta por aquello de difuminar y confundir.

Es una estrategia clásica por lo efectiva que resulta: nuestras camisetas moradas, nuestras chapas, que se veían legión en las manifestaciones dejarán de ser referente del feminismo, para sumirse en la ola morada que invadirá las revistas de moda y las camisetas baratas de todas las marcas más vendidas.

Sin embargo, no hay que desesperar. "Ladran, luego cabalgamos". Es únicamente cuestión de tiempo. Los cimientos están puestos y como en toda lucha por los derechos sociales, aunque nos encontremos con retrocesos, embestidas y apropiación de símbolos, no hay marcha atrás: lograremos ser iguales, porque es tan evidente la justicia de esta reivindicación que poco a poco seremos capaces de convertirla en realidad.

Publicado la semana 80. 15/07/2018
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Edith Piaf-Je ne regrette de rien , Dia a dia de una mujer , Cuando quieras darte un poquito de esperanza
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