Semana
55
Nuria López Blázquez

Si escribieras tu vida sería como una novela

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Relato
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"Si escribieras tu vida sería una novela. Mejor: ¡una serie de la HBO!"

Esto es algo que escucho normalmente cuando resumo parte de mi historia. Así dicho parecería que tuviera ochenta años, pero ni a los 45 llego. A saber, qué más puede pasar cuando te sales de la senda y te rodeas de gente igualmente fuera de la norma.

Usualmente, mis amig@s y yo nos quedamos pensativos después de hacer esa reflexión y siempre llegamos a la misma conclusión: la gente pensaría que estoy exagerando y no resultaría creíble.

Si yo ahora contase, por ejemplo, la noche en que mi amiga Carmen me llamó desde la casa que compartía con su madre y su hija, digamos nerviosa, por no exagerar porque su madre las había encerrado y no quería dejarlas salir, seguro que alguien pensaría que esta escena habría que ambientarla en una película de terror, en un barrio marginal, con una anciana loca de aspecto sucio, que no sale jamás de casa, ni se relaciona con nadie de forma normal.

Y nada más lejos de la realidad. La casa en uno de los mejores barrios de la capital, la madre, conocida entre la gente del barrio por su amabilidad extrema y buenas maneras, asidua compradora en las mejores tiendas de la ciudad, pero con un punto sádico que la lleva más a menudo de lo deseable a hacer la vida imposible, literalmente a quien conviva con ella.

Afortunadamente Carmen pudo salir de allí y, físicamente al menos y emanciparse, aunque de vez en cuando tenga que aguantar las neuras maternales. Pero ya desde fuera de casa, teniendo tu propio lugar de seguridad, es algo más sencillo de sobrellevar.

Otra de las anécdotas que solemos recordar, es el momento en el que la policía recomendó a Alicia que llamara a algún “amigo fuerte”, “fuerte, que imponga, pero no violento, señora, no vaya a meterse en un lío”. Esto después de llamar al teléfono que le habían proporcionado de la policía de su distrito, dedicada a casos de violencia de género. Ella llamaba muy asustada porque su ex marido quería entrar en la que ya no era su casa y, en lugar de encontrar el coche patrulla que le habían prometido, se encontró repasando en pleno pánico su agenda. Esto si lo cuentas, la gente no se lo cree…es imposible, con lo concienciada que está la policía con los casos de violencia machista. Que no, que no me lo trago.

Y así un montón de anécdotas que deberíamos unir para ver cómo es cierta la famosa frase de que la realidad deja corta a la ficción.

Sin ir más lejos: ¿cuántas veces vemos en las series jef@s que gritan a sus empleados y al tiempo rompen un lapicero? Lo mismo hay una serie dedicada al tema y yo soy una ignorante, pero en mi caso, la primera vez que me pasó, se me secó la boca de tal manera que no podía despegar la lengua del paladar.

El mundo jef@ daría para toda una novela. Ya no el mundo laboral. Simplemente l@s jef@s.

Mira que casi prefiero al que sé ya, que va a romper un lápiz que al que va de enrollado y luego te está mintiendo en la cara al decirte que hay grandes posibilidades en la empresa para ti, un mes antes de traer a su sobrino y echarte a la calle.

Al menos con el del lápiz aprendí a llevar una botella al trabajo, que siempre es útil. Pero de las de aluminio ¿eh? Por si hubiera que usarla de arma arrojadiza.

Publicado la semana 55. 21/01/2018
Etiquetas
Nocturnal
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