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Nuria López Blázquez

Disfrutando del arte y del Circo del Sol

Estuve la semana pasada con mi hija en el Circo del Sol. Nuestra economía familiar no permite hacer estos desembolsos muy a menudo. De hecho yo sólo había ido otra vez.

Sin embargo, hubo suerte ya que su hermano pequeño es demasiado pequeño para acudir a ese tipo de espectáculos y, su hermano mayor dijo que no estaba interesado en absoluto.

Imagino que en el caso de este último quien habló fue la preadolescencia porque, cuando volvimos a casa estaba realmente enfadado y diciendo que: había sido una “tarde de mierda”, que mi novio le caía fatal, primera noticia después de dos años de relación y teniendo en cuenta que apenas le ven cuando están conmigo, y que su hermano de 3 años había dado una tarde insoportable. Esto último me lo creí al instante ya que la llaman “la edad terrible” porque no es nada sencilla.

La parte buena de mi hijo mayor es que cuando hablas con él, le dejas que diga toda esa sarta de barbaridades, todas seguidas, en esa edad también “terrible” que es la preadolescencia, y si eres capaz de mantenerte en silencio, la mirada en sus ojos y sonríes levemente, se desmorona. Se echa a llorar y dice que siente haber dicho todas esas cosas tan feas.

Es entonces, cuando puedes hacerle entender que tal vez está enfadado porque se ha equivocado y debería haber venido con nosotras a disfrutar de un espectáculo mágico.

Y él se abre poco a poco, mientras empiezas a hablarle de los colores tan increíbles del espectáculo, de la magia de las luces, de la transformación del escenario, que inicialmente parece sencillo, pero que está pensado al milímetro como si fuera la cola de un escorpión retráctil, esta palabra “escorpión” hace que te escuche aún más y se interese por saber qué hemos visto y decir por fin que la próxima vez él también “quizás” quiera ir.

Pero mi mente de madre se esfuma momentáneamente, y me entusiasmo como una niña contando y recordando esa lengua o “escorpión” que se abre para que salgan los equilibristas, los números circo algo más tradicionales con payasos, los famosos de saltos imposibles, y finalmente una contorsionista que parece una de esas súper heroínas de película, a la que yo personalmente daría lo que fuera por parecerme porque es capaz de doblar la espalda en sentido contrario.

Justo en la dirección inversa a cómo tengo yo la espalda, en general y en especial cuando me siento a escribir y trabajar en el ordenador. Y, además ella consigue pasar las piernas y los pies por encima de sus hombros, con toda soltura y, acariciarse la cara con ellos y, cuando crees que ya no puede hacer más con su flexibilidad, se sostiene en esa postura sobre una única mano y tú te sientes como si en lugar de 40 tuvieras 80 años. Y te prometes que este año, por mucho que te guste estar con tus hijos después de trabajar, vas a ir al gimnasio y vas a volver a yoga.

Pero vuelves a la realidad y ves como esa mujer sigue moviéndose con una naturalidad impactante, desafiando a la gravedad, como si fuera un gato que gira sus vertebras sobre sí mismas, con una elegancia felina, vestida con una malla que la cubre por completo, y aquí es dónde, recuperas la visión de madre y te alegras de haber ido con tu hija.

Ella es quien con 10 años señala hacia arriba para que yo me percate de que, esa malla cambia de color según haya más o menos penumbra, fijen la luz sobre su cuerpo, o cambien ligeramente el color del tono alguno de los focos.

Porque mi hija no va a ser contorsionista, pero disfrutó del Circo del Sol como nadie, por esa visión holística para todo lo que se califique como arte. Algo que nos hicieron notar cuando tenía cinco años.

Justamente por eso, quise que fuera a ver algo tan mágico y especial: para que abriera aún más su mente, ya de por sí trabajada hacia el arte, y saliera de las dos dimensiones del papel o del cuadro y viese que su capacidad innata, puede pasar a las tres dimensiones: desarrollándose en el diseño de escenarios tan geniales como los del Circo del Sol, o en montajes teatrales realmente innovadores, de ópera o en instalaciones artísticas igual de hermosas e impactantes.

Resultó una noche mágica, como siempre se ha dicho que es el circo.
Publicado la semana 43. 31/12/2017
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