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Nuria López Blázquez

Incertidumbre

Mi último baño del verano es siempre algo casi catárquico, no obstante resultó aún más profundo si cabe, este mes de septiembre. 

Verano tras verano tenía la inmensa suerte de disfrutarlo con plena conciencia. Notaba cada brazada, cada gota, cada respiración, pero hacia una especie de ritual de fin de verano que consistía en nadar mis largos, como cada día y después dedicaba un buen rato en soledad a bucear, tocar el suelo, hacer el pino como cuando era pequeña,

a pesar de ser consciente de que algunos miraban desde fuera con cierta reprobación por lo que podría ser interpretado como exhibición o tal vez envidia, por mi desinhibición. Yo disfruto de ese ritual. Mío. Propio. Después me dejaba llevar, boca arriba, mirando el que me parece uno de los contrastes más hermosos de la naturaleza: el azul del cielo y el verde de los árboles, que solo se ve haciendo el muerto y respirando la tranquilad y energía que me proporciona el agua. 

Aquel año además llevaba más de un mes sin pisar la piscina. Ni la piscina, ni la calle, ni ver a mis hijos desde que el virus entró en mi vida a principios de agosto y lo complicó todo. El alta médica hizo posible disfrutar de ese tradicional último baño y lo aproveché como acostumbro. 

Sin embargo, así como otros años sólo sentía cierta pereza por dejar atrás el verano y el agua que tanto me gusta y me relaja y dejaba que cierta melancolía me invadiera mirando al cielo aún de un azul brillante, este último baño ha dejado salir toda la incertidumbre que estamos viviendo. Cada septiembre daba por hecho,año tras año que se abriría la piscina en junio, este año fue a finales de julio en una reñida reunión de la comunidad de vecinos. ¿Se abrirá el verano que viene? ¿O habrán descubierto que es una nueva fuente de contagio? ¿Estaremos aquí el año que viene? ¿Estaremos todos? El paso por el hospital te hace replanteártelo absolutamente todo. ¿Seguiré teniendo trabajo para poder disfrutar de una piscina? Son tantas preguntas y ninguna respuesta, ante lo que hace un año creía que era un acto trivial, costumbrista, mi propia rutina de final del verano. Un reflejo de miles de incertidumbres mucho más vitales, más reales, más acuciantes, de una vida que se nos complica irremediablemente.  

 

Publicado la semana 193. 13/09/2020
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cuando tengas miedo
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