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melbag123

Más allá del sexo (Final)

          —No entendí lo que te dijo el doctor, Edward. ¿De qué enfermedad habla?

          —Pues no entendí muy bien… Es un virus muy traicionero. Casi no se sabe nada sobre él. Tienes que hacerte unos exámenes para saber si te he contagiado.

            —¿Es contagioso?

            —Eso dice él…

            —¿Y cuándo te contagiaste tú?

            —Arturo… Cuando tu padre te llevó de la universidad, estaba desesperado…Una noche salí y tomé de más… Estaba en el pueblo… Había un hombre que no era de la universidad, no lo había visto nunca…

            —Edward… ¿Estuviste con otra persona? —pregunté dolorido—. ¿Estuviste con otro mientras yo estaba en un manicomio porque no podía vivir sin ti?

            —¡Yo tampoco podía vivir sin ti!

            —Ah… Y así intentaste curarte…Ya entiendo…

            —No, Arturo… Por favor, no fue así…

            Ya no escuché nada más. Empujé la puerta para no estar cerca de él ni un minuto más. Estuve caminando no sé por cuantas horas. Cayó la noche, luego llegó la madrugada y aletargado regresé a nuestro apartamento. Abrí la puerta y cuando encendí la luz, Edward estaba esperándome.

            —¿Dónde has estado? Dejaste el auto en el hospital.

            —Sí, de todos modos, tengo que ir mañana a hacerme las pruebas para saber si tengo el bendito virus.           

            —Arturo, por favor… Te suplico que me perdones.

         —Ya te he perdonado —le contesté de corazón. Él era mi vida, no me importaba lo que había hecho. Solo quería estar a su lado y enfrentar lo que fuera que se nos viniera encima.  

            Él se levantó de la silla en la que estaba y caminó hacia mí. Tan grande como era se arrodilló y agarrando mis piernas se echó a llorar como un niño.

            —Nada más pensar que te había perdido, era peor que la muerte —dijo mientras sollozaba.

            —Anda, levántate que no estás bien y tienes que descansar —le dije ayudándolo a ponerse de pie—. Mañana no vamos a trabajar. Yo voy al laboratorio y regreso enseguida. ¿Te parece?

            Edward sonrió y nos fuimos a dormir. Esa noche la sombra de la muerte acrecentaba la luz del amor que nos teníamos. Alondra durmió entre nosotros libre, en paz y eterna —en aquel lugar que pocos entendían—, mucho más allá del sexo.    

#### 

              Dedicado a todos aquellos seres humanos que fueron y son juzgados por ser diferentes. A todos aquellos que fallecieron víctimas del SIDA. A aquellos 15,000 soldados transexuales que actualmente luchan en las filas del ejército de los Estados Unidos y que han sido más valientes que el propio residente de la Casa Blanca que se excusó varias veces para no ir a la guerra. Hace dos días el residente aprovechando que todo el mundo estaba pendiente al huracán Harvey, firmó una ley que prohíbe a los transexuales ser parte del ejército, indefinidamente. A todos los perseguidos.

Derechos reservados, Melba Gómez, noviembre 2017

Publicado la semana 44. 07/01/2018
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