36
melbag123

Más allá del sexo IV

 Los primeros días estuvimos observándonos uno al otro, midiendo el terreno. Ni siquiera nos cambiábamos uno al frente del otro, nos íbamos al baño para proteger nuestra intimidad.  Me sentí tranquilo cuando pasó la primera semana y no entró un grupo de mastodontes universitarios dirigidos por Edward a levantarme en brazos y luego lanzarme a la ducha. Me di cuenta de que era una persona tranquila y disciplinada a pesar de su aspecto brusco. Poco a poco fuimos relajándonos y comenzamos a contarnos algunas cosas.

            Resultó que Edward era uno de los atletas del recinto estudiantil. En su caso se podía decir que su cuerpo pagaba por sus estudios. Él venía de un pueblo muy pobre en su país y había ganado una beca por sus magníficas habilidades físicas, que pagaba no solo la matrícula, sino su hospedaje y alimentación. Edward salía muy temprano en la mañana para cumplir con su entrenamiento y luego ir a sus clases. En las tardes tenía un trabajo que le servía para completar sus otros gastos. No podía darse el lujo de perder su subvención y trabajaba muy duro para preservarla. Visto de ese modo, ya no se me hacía tan ostentoso el centro deportivo. Comencé a admirar a mi compañero en secreto. Algunas veces le ayudaba con los exámenes porque me daba cuenta de lo extenuante que eran sus jornadas diarias. Así nos hicimos muy buenos amigos y me pareció que su cara se dulcificó.

            Cuando terminó el primer semestre no quise ir a casa por Navidad. También tuvo que ver en mi decisión que Edward se quedaría. No tenía dinero para ir a casa, a pesar de que se moría por hacerlo. Él me agradeció que me quedara. Decidimos recorrer todos los bares de los alrededores, como solía él hacer con sus amigos del futbol. Esos días fueron maravillosos. Sentía por primera vez que tenía un amigo. Alguien en quien confiar. Nos hicimos asiduos de la taberna de Frank. No había muchos parroquianos en esas fechas, más bien uno que otro ser solitario que de vez en cuando uníamos a nuestra juerga. Luego nos íbamos a recorrer las calles del pueblo cercano a la universidad hasta la madrugada. No recuerdo haberme divertido tanto en mi vida.

Derechos reservados, Melba Gómez, septiembre 2017

Publicado la semana 36. 07/01/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
36
Ranking
0 172 0