Semana
52
Johan Cladheart

Quincuagesimosegundo golpe — Propósitos de Año Nuevo

Género
Relato
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Voy a hacer una de esas estúpidas listas de propósitos para el uno de enero. Más por hacerla que por cumplirla. Para el día tres ya será ceniza, pero tal vez algo se me quede en la mollera. Por otro lado, me tiemblan las canillas. Se supone que debería hacer algo especial y lustroso para el último relato del año... aunque creo que acabaré haciendo la misma mierda. Por mantener el nivel. No sé. Estoy más grinch que nunca. Cada vez que miro a la Navidad, veo el fiel reflejo de la estupidez colectiva y no puedo hacer oídos sordos, ojos ciegos ni boca muda. Ni pelotas vacías. Aunque debería. La felicidad está en eso. Venga, ése será uno de mis propósitos.

La revolución es un cambio profundo. La rebeldía es oponer resistencia. Soy soldado de batallas perdidas. A la mierda. Pues sea. Morir matando. Voy a comer plantas y a leer libros antiguos. No se me ocurre nada más antisistema. Un poeta sin tabaco. Ya le pueden ir dando al Burger King, a la Coca-Cola, a Marlboro, a los tugurios y a la pseudo poesía de tazas de desayuno. Y me regaré con agua. Mi espada la empuño sobrio esta vez, hijoputas. Eso va para la lista también.

Y el que quiera venir, que venga. Yo estoy preparado para partirme la cara con mis molinos solo. Rompiendo lanzas. Puedo hablar conmigo mismo bastante rato. Me buscaré un psicólogo si hace falta. Así me aseguro unas orejas. Me da que sí, aunque cincuenta la hora me parece un robo hasta por mamadas bien hechas. Sí, apunta eso también. Psicólogos. Y sacar el puto libro de una vez. La madre que me parió, no vuelvo a hacer nada ilustrado. Si es que soy imbécil. Eso último no tiene remedio, así que no lo apuntes.

A todo esto ya está la cena lista y he discutido más hoy que en todo el año. Espíritu navideño lo llaman. Aquí hay rencillas, pullas, manías y pelusa en los ombligos. Y yo paso de todo. Quieren que me ponga de gala para cenar en casa. Me obligan a brindar con champán, que no le gusta ni a David Hasselhoff, y a comer uvas contra el crono como si fuera un pavo. Lo que yo te diga. La próxima Navidad me exilio a la India.

Eso sí. Lo valiente no quita lo cortés. Feliz año a todos los que habéis sacado tiempo de donde no lo hay —porque no lo hay— para leer alguna mísera frase o escuchar algún berrido mío. No tengo con qué pagaros más que con mala leche. Os daría abrazos, besos y hasta un revolcón bien dao. Me dais ganas de vivir. Gracias. A los que no, estáis a tiempo de probarme. Igual os acaba gustando y todo. Venga, dejad que os meta sólo la primera letrita.

Publicado la semana 52. 31/12/2017
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