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Javier Oliva

bailando funky

quien haya bailado funky

a dos metros y medio de la persona que le atrae

, quien se haya movido sola

abriendo brazos, cerrando ojos

, con toda la madrugada

por delante de su melena alborotada

, quien haya salido a pista

como a un escenario central

sabe de lo que hablo

: bailar pegados es una memez

, está del todo sobrevalorado

; porque quien haya bailado a distancia

, es decir, sintiendo ritmo y oxígeno por toda la piel

, mirando furtivamente a quien tienes de frente

, deslizando botas como por tapices de arena

, moviendo cadera y hombros, punta y tacón

, quien haya bailado así, sabe de lo que hablo

: bailar pegados es una memez

, está del todo sobrevalorado

; habrá quien haya visto un fulgor

en los ojos de su acompañante

, habrá quien se imagine el sol

y los caminos que tomará

cada uno con sus vueltas

, habrá quien pase calor

con tanto giro y descoloque

pero bailar así, de lejos

, a la distancia de varios requiebros

es para valientes

: si lo haces bien te puedes llevar medio cielo

; porque lo de bailar agarrándote

con la persona que tienes delante

por mucho que te guste

es casi siempre una mala idea

, una infeliz situación

, una encerrona que aprovechan

quienes no saben mover el paso izquierdo

al compás del derecho

ni viceversa

, como un engaño donde no deberíamos entrar

un juego de cartas marcadas de antemano

un atolladero musical

un encierro forzoso sobre una baldosa

una tormenta perfecta en un metro cuadrado

: bailar así no merece la pena

, bailando a distancia se baila mejor

.

 

Publicado la semana 99. 25/11/2018
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Género
Poesía
Año
II
Semana
47
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