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Javier Oliva

churras y merinas

lo de mezclar churras con merinas


antes


, hace un tiempo


, estuvo muy desprestigiado


, como algo de persona no avisada


, de timadora incluso


; pero, primero los libros de autoayuda


, luego las charlas ted


y, por último, tertulianas convertidas en panelistas


empezaron a defender ideas estrambóticas


, destellos contracorriente


, argumentos que en los años ochenta eran tenidos


por absurdos, anacrónicos e, incluso, peligrosos


; sí, hemos oído bien


: me refiero a lo de mezclar churras con merinas


, algo de lo que antaño se abominaba


ahora es el culmen


de lo que se llama pensamiento asociativo


: mezclar churras con merinas


, esa clásica locución proverbial


, ese refranero español engrasado


en perfecto funcionamiento


, ese cliché convertido en frase hecha


, ese arcaicismo demodé


, esa cima de la incoherencia echada en cara


no, por favor, no mezcles la delicada lana merina


con la de las churras, mucho más tosca’


, resulta que ahora es


el ejemplo paradigmático del pensamiento asociativo


la clave del éxito empresarial


el bálsamo de fierabrás que cura


los males de las mentes contrahechas


, el ungüento perfecto


contra las picaduras de estrechez de miras


, la pomada adecuada


para la escasez de caminos divergentes


...


mezclar churras con merinas


...


qué será lo siguiente que se ponga de moda


: ¿confundir quizá la velocidad con el tocino


?

Publicado la semana 34. 28/08/2017
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