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Javier Oliva

huele a humo

una noche de insomnio que

, por cierto, la tiene cualquiera

, te levantas

recién arrancada la madrugada

y hueles a humo

: deduces que puede haber un incendio cerca

, te espabilas en un segundo

despiertas a tu marido

le dices ‘huelo a humo

, puede haber un incendio cerca

’, tu marido se espabila en dos segundos

, te regresa ese temor tan tuyo

de que no hayas cerrado el gas

‘si en esta casa es todo eléctrico

’, ‘ay es verdad

, pues sal a ver si es en el patio

’, ‘que no

’, ‘pues baja a ver si es en el parque

’, ‘que no

’, ‘pues llama al cerodiez

’, ‘que no

’, en fin, que te calzas las babuchas

, sales por fin de tu cuarto

le pones pies a tu insomnio

te dejas caer pasillo abajo

descuelgas el teléfono fijo

- algo que ya solo haces

 para hablar con tu madre -

y marcas el número de la emergencia

porque esto es una emergencia

: huele a humo y a ti te parece

que puede deberse a un fuego cercano

y pese a que la normativa diga

que un domingo de madrugada

no debería oler a humo

le haces calzar a tu chico sus babuchas

para que salga a oler a las calles

y suspiras maltrecha y profunda

: ‘ay, me estoy poniendo nerviosa

’.

Publicado la semana 193. 13/09/2020
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Género
Poesía
Año
IV
Semana
37
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