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Javier Oliva

intersticios

hay mañanas de sábado

en las que salgo desarreglado de casa

, echo la llave, ato mis cordones

dentro de la cabina del ascensor

, pulso el botón de la planta cero

-vivo en un sexto

-, mientras adapto las gafas de sol a mis mejillas

y entonces caigo en la cuenta

de que por algún intersticio de la realidad

se ha perdido un rato

se me ha escapado una pequeña porción de tiempo

; no sé ni cómo

recupero la horizontalidad de mis sentimientos

y durante unos minutos que otras personas llamarían segundos

introduzco todo mi pensamiento

al través de un agujero negro de colosales dimensiones

como cuando enhebras una aguja para remendar

un descosido insignificante en el pantalón

, y eso ocurre más o menos cuando voy por el tercero

y tras unos instantes que otras personas

calificarían de duraderos terremotos

, algo que he pasado por alto

me pasa en ese momento por lo bajo

y lo descubro

quito la típica sábana blanca de encima de un mueble

que pasó así vestido el verano para no empolvarse

, quito la típica venda de unos ojos

de estatua modelo de artes y oficios

y compruebo

, esto ya pasa cuando el ascensor alcanza el piso primero

, que desapercibidamente no me percibí

, que pasé de puntillas por mí

, que hubo agujeros por mí

, que una pequeña simiente de relatos

o lo que otras personas considerarían

un inconmensurable retal de destinos

se acumuló en mí

se hizo masa, engendró mundos sutiles

y me llenó la cabeza de pájaros

para salir de esa guisa a la calle

habiendo bajado del sexto al primero

tras haberme acontecido

lo que alguna gente habría dado en llamar

un día entero, un universo

, una locomotora pitando

, una indebida congregación

de intersticios horadados en mi percepción

.

Publicado la semana 148. 03/11/2019
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Género
Poesía
Año
III
Semana
44
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