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Javier Oliva

querida flor

con seis meses que una mujer tenga

de llegar a su casa y que todo esté en su sitio

, las camas hechas, el sofá abullonado

, la cocina recogida, la cena preparada

, bastará para que el plomo salte

, se pelen los bornes, las otras conexiones se disparen

: ‘cómo va a querer dejar esta vida nadie

, al hombre habrá que arrebatársela’

eso pensaba flor

cada vez que llegaba a casa

y crecía ese sentimiento

 de aquí la que sufre soy yo

, mi café se me enfría

, merezco merendar galletas

, yo para cuándo

, quién me unta a mí las tostadas

, acércame la mantequilla

, pásame el menú

, estoy harta de que me digan lo que hay que hacer

pero esto no va de quítate tú que me pongo yo

; haz todo lo que yo hice

, que yo haré lo que tú no hiciste

, no: esto va de reequilibrar las fuerzas

de no perderse las miradas que abran nuevos puntos de vista

, de buscar más acá de la garganta

para ver de dónde sale ese llanto

, de crear banderas que arropen

, patrias que merezcan, rincones donde morir

, si acaso esto va de rellenar los huecos en blanco

y también, por supuesto

, de permitirte dejarlos vacíos

; esto va de otras suposiciones

, esto no va de venganzas

, esto va de ganar tiempo al mismo tiempo

y a la vez sumar caricias

al mismo ritmo que vas perdiendo los miedos

.

Publicado la semana 102. 16/12/2018
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Género
Poesía
Año
II
Semana
50
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