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J.Maseda

zumo de Napalm

El hombre de los escasos ha dejado de funcionar.
“Seamos sabandijas, seamos abominables”.
La mente en zumo de napalm; pero esa boca es mía,
dijo a los soldados, hoy plantadores de calabazas.


En un instante me besó a bocajarro, sin desinfectantes,
con mis palabras aun en el abdomen. Cuestión de explorar,
por supuesto.


Seamos el hombre del saco, pisadas desnudas en la cama,
y todas las picas de Flandes, también. Bajo la noche resplandecía
como un limonero, quizás de Venus, ante los ojos cansados de
los campesinos.


El hombre de los escasos ha dejado de funcionar.
“somos salmones, aleteamos en enjambres sin
pensar en los demás”. Aquel instante fue; maldita sea,
me besó a quemarropa, con el impulso de una caña.


Así encallé con la marea.

Publicado la semana 37. 15/09/2017
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