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farrandemora

LOS GEMELOS SE APUNTAN AL LOOK DE HOSPICIO

Tras comenzar el curso escolar, dejamos de jugar a los espías; no disponíamos de tiempo libre suficiente para ejercer nuestras actividades secretas. Sin embargo, aquella tarde de viernes había recibido una valiosa información estando en la mercerçia para ver los braslip de lycra nuevos de Jim. Me enteré del día, la hora y el lugar exacto en que dos chavales de mi edad iban a ser rapados. Entre las 9 y las 9,30 horas de la mañana, del sábado 19 de octubre, los gemelos acudirían a la barbería de don Valentín; así se lo había ordenado su padre, el mercero. Su look de hospicio tan logrado sería simplemente perfecto tras ser esquilados.

Todavía llevaban el pelo cortísimo; era evidente que no les iban a hacer precisamente un arreglito. Me preguntaba a mí mismo hasta dónde estaría dispuesto a llegar aquel despiadado barbero; me lo imaginaba utilizando sus maquinillas con ellos de manera inmisericorde. No se detendría hasta que los hermanos estuvieran rapados como dos borregos recién salidos del esquiladero. O incluso mejor... afeitados con cuchilla y espuma.

Para conocer el desenlace de aquel drama capilar debía merodear por los alrededores a la hora indicada. Era de vital importancia ponerme en contacto con el agente secreto Reginín, mi compañero de NORAJO. Entre los dos volveríamos a levantar acta de todo lo que sucedía en aquel rancio establecimiento.

Nada más abandonar la mercería, mi padre y yo regresamos a casa; debía merendar y hacer mis deberes en su despacho, siempre vigilado por él. A mis doce años comenzaba a desarrollar algunas picardías; durante el trayecto a casa, maquiné un plan para que me permitiera salir a la calle al día siguiente, antes de las nueve de la mañana. Los fines de semana no acostumbraba a madrugar; me hacía el remolón para no levantarme. Cuando se me pegaban las sábanas mi padre tocaba diana; imitaba muy bien el sonido del cornetín que oían los soldados en el momento de despertarse. Si continuaba en brazos de Morfeo, al grito de “quinto levanta, tira de la manta”, descubría la cama y me obsequiaba con un cariñoso azote en el trasero.

Le pedí permiso a mi padre para telefonear a mi amigo Reginín. El sábado por la mañana debíamos acudir a la biblioteca pública, antes de que abriesen; si llegábamos tarde, nos arriesgábamos a quedarnos sin sitio y sin los libros que más nos interesaban. El profesor de ciencias sociales nos daba la oportunidad de subir nota si presentábamos un trabajo complementario a los exámenes. Necesitábamos recabar información en enciclopedias; los libros de texto no traían suficientes datos sobre el tema. Se trataba de un trabajo de investigación; el temá era Hitler y la Alemania Nazi. Un tema fetiche de mi padre, que en secreto era un gran admirador del lider de las SS

-Regi, mañana convendría que fuéramos a la biblioteca para hacer el trabajo voluntario sobre Hitler. Tenemos que estar allí antes de las nueve de la mañana. Podemos quedar en el edificio de Correos, que nos pilla a mitad de camino. Escucha atentamente lo que te tengo que decir: NORAJO, operación especial. En el lugar infame que tú y yo sabemos, antes de las nueve, dos víctimas del inclemente. La cosa promete y mucho; ya te lo contaré con más detalle. Llevaré la libreta Top Secret… Hasta mañana. Todo en clave para que mi padre no se enterara de mis pequeños juegos mórbidos.

Reginín aceptó mi propuesta sin poner ninguna traba. Su padre le permitía salir a la calle los sábados por la mañana, máxime si se trataba de un tema colegial. Mi padre, por el contrario, me tenía mucho más controlado. Estuvo presente durante la conversación telefónica que mantuve con mi amigo. Cuando colgué el auricular, mostró su sorpresa por el lenguaje tan extraño que había utilizado:

-A los chavales de hoy en día no hay quien os entienda. Utilizáis una jerga ininteligible. Al menos el trabejo es para enslazar la figura de un gran hombre...

El despertador sonó a las ocho de la mañana, como los días de labor. Me levanté rápidamente y le pedí a mi padre que me pusiera los brasips y la camiseta y me calentara el desayuno. Éste continuaba sorprendido por mi diligencia y además notó que me había levantado con una erección. Se hizo el loco... como que no había visto nada.

-Veo que ese trabajo de los nazis es muy importante para ti. Y hasta tu hombría ha despertado. No recuerdo ni un solo sábado en el que no te haya tenido que echar de la cama. Me gusta que sigas esas vidas ejemplares. ¿Has dejado tu cuarto ordenado?. Voy a pasar revista. Algo me huele mal aquí, pero bueno es necesario que aprendas de la Alemania nazi. Como sea alguna perversión de las tuyas la penitencia va a ser muy descarnada... Anda vistete austero como los gemelos del mercero. Ellos son tu ejemplo a seguir. Ah y si ves algún libro de Eva Braun me lo traes.

Oir eso todavía me excitó mucho más. Me fui escopetado, a la barbería para presenciar esa performance del rapado, protagonizada por mis amores platónicos y héroes estéticos.
 

Publicado la semana 9. 03/03/2017
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