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farrandemora

UN RANCIO UNIFORME COLEGIAL PARA UNA BRUTAL HUMILLACION


De uno en uno todos los alumnos fueron sentando las posaderas en el sillón del barbero. Ninguno escapó del tormento que se sufría en la popularmente conocida como silla eléctrica. En este caso no se segaba la vida de los chicos, sólo se fulminaban sus excesos capilares. A los demás alumnos se les dejó el pelo al uno en la zona delantera, dándole la forma de cepillo muy corto, aunque por detrás y en los laterales el barbero utilizó la maquinilla del cero. El cambio de imagen fue radical. Parecían reclutas recién incorporados a filas en los años cincuenta. Para la mayoría fue un mal trago vivir aquella experiencia. Nadie sin embargo dijo esta boca es mía por temor a las represalias de don Agustín, que tras su espectacular exorcismo era temido como el mismisimo diablo..

Me acordé de lo feliz que me sentía al mirarme al espejo y poder contemplar mi negra mata de cabello. La cruel maquinilla, cual demonio plateado, había segado mis cabellos lacios dejándome como una bola de billar.
En ropa interior y debidamente rapados (más bien esquilados o trasquilados cual ovejas) fuimos conducidos de nuevo al almacén. Ya eramos dignos de vestir el uniforme al completo. Éste consistía en las siguientes prendas:

1- Zapatos negros lisos, de piel brillante y cordones (ya se les había entregado)
2- Calcetines altos gris oscuro y muy finos, tipo Ejecutivo (ya se les había entregado)
3- Braslip de punto calado y goma vista (ya se les había entregado)
4- Camiseta de tirantes en punto calado (ya se les había entregado)
5- Camisa blanca de manga larga con cuello duro
6- Corbata de rayas anchas en gris oscuro y marino
7- Pantalón corto gris (hasta medio muslo)
8- Chaqueta americana marino con los botones plateados y escudo colegial bordado
en el bolsillo superior.
9- Medalla en plata con la efigie de San Patricio y del opus Dei
10-Reloj con correa de piel negra y esfera blanca
11-Pijama de algodón en rayas grises
12- Bata gris de seda
13- Zapatillas de piel grises
14-Albornoz blanco con escudo colegial en el bolsillo (ya lo habían usado)
15-Chanclas de goma (ya las habían usado)
Para la época invernal se sustituía el pantalón corto por el largo. También se utilizaban el abrigo de paño en color gris marengo y de botonadura sencilla y una austera gabardina gris para los días de lluvia.

Los jóvenes al vestir aquel uniforme se sintieron infantilizados. Fue como regresar a la remota de niñez. A muchos de ellos jamás se les había cortado el pelo de una manera tan brutal. Los pantalones cortos también les resultaban humillantes. Yo dejé de usarlos al cumplir trece años. mis patorras velludas de macho ibérico lo aconsejaban así. Ahora con dieciocho años me sentía ridículo, como si fuera disfrazado.
Sin embargo las humillaciones no habían terminado. Durante la cena los profesores sacaron sus libretas y se dedicaron a apuntar los nombres de aquellos internos que no respetaban las estrictas normas de urbanidad como hablar con la boca llena y demás capricjos de los curas. Antes de irse a la cama se les leyó la cartilla:

-Muchachos, seis de vosotros habéis sido apuntados en los cuadernos de disciplina que siempre llevamos los profesores con nosotros. Desde el primer día no se os va a pasar ninguna falta por alto. Vais a aprender a marchas forzadas. Den un paso al frente los números 1, 4, 5, 6, 8, 10 y 12.

Los chicos que permanecían en formación y en posición de firmes se adelantaron, yo entre ellos. Nadie podía adivinar todavía el tipo de castigo a que nos iban a someter. Pero don Augusto lo dejó bien claro:

-Cuando yo os lo ordene vais a apoyar las manos sobre la pared, con los brazos bien estirados y las piernas abiertas. Quiero el cuerpo doblado y el culo en pompa. Pero antes os vais a bajar los pantalones, quedaros en braslip. Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa….

Publicado la semana 41. 15/10/2017
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