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farrandemora

UN EXORCISMO AL ESTILO DEL PADRE AGUSTIN

Gallastegui empezó a temblar, a gemir como un perro abandonado a su suerte. Ni que decir tiene que no hubo la menor compasión para con él. El barbero militar cogió la maquinilla manual del cero, la movió en el aire y se la metió al chico por la frente. Con la otra mano sujetaba y movía a su antojo la cabeza del muchacho. Una gran autopista se abrió en la zona central del cráneo. La maquinilla, con su musiquilla característica, avanzaba a gran velocidad. El pelo rojizo del chico se amontonaba en su mayoría en el suelo, quedando una pequeña parte incrustado en forma de mechones en la capa. En un claro alarde de autoritarismo don Agustín cogió uno de los mechones de cabello y enseñándolo a los allí presentes exclamó:
-Este pelo crespo y rojo es un símbolo de la vanidad y el diablo. Habrá que echarlo al fuego para acabar con este engendro diabólico.

El cráneo de Gallastegui a los pocos minutos tenía una apariencia esférica. El chico permanecía con la mirada baja, como si quisiese evadirse de aquella terrible humillación ignorando lo que estaba sucediendo. Con la navaja barbera el barbero le perfiló el cuello y los laterales. Con la maquinilla del dos ceros le pulió aún más el cuello y las patillas. A duras penas se pudo levantar el pelirrojo del sillón. Se encontraba fuera de si. Ni siquiera reaccionó cuando el oscuro y grasiento cura le acarició la cabeza a contrapelo,y con fnd ascivo, como si quisiese ganarse su confianza o le diera placer el hecho. Fue objeto de un exorcismo al estilo del padre Agustín.
Tras el esquilado, el pobre chico fue obligado a arrodillarse desnudo frente a una cruz de hierro y el padre Agustín fue dándole palazos con un cilicio de la escuala supuestamente bendecido por el papa Juan XXIII. A cada golpe iba quemando un mechón del pelo diabólico y rezando unos versos sagrados en latin arcaico.

La ceremonia fue descarnada y el show del padre una seria advertencia, de que el maligno exitía, sobre todo en su mente. Todos los alumnos encanecimos y ganamos de un plumazo el respeto a ese ser superior llamado Don Agustín.

Publicado la semana 40. 08/10/2017
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