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farrandemora

EL PADRE AUGUSTO GALLARDO

Me asusté al ver al director del centro, el padre Augusto Gallardo. Vestía con un traje gris oscuro de alpaca brillante y camisa del mismo color con alzacuellos. Sus zapatos negros, lisos y de cordones resplandecían como si fueran de charol, al igual que brillaba el suelo de mármol de aquella estancia, al que le habían sometido a profundo pulimentado. Aquel caballero era rubio y llevaba el pelo cortado a riguroso cepillo, lo que en inglés se conoce como un flat top. Su mirada era fría y su rostro hierático, jamás transmitía ninguna emoción. Con gran parsimonia me acercó y me pidió que le acompañara. Me miraba raro... Atravesamos un largo pasillo lleno de cruces y arte opusino hasta llegar a un salón con las paredes revestidas de madera y posters de Escriva de Balaguer. Allí, en completo silencio y sentados en unas sillas de madera que recordaban a las de los antiguos cafés, esperaban algunos de los compañeros de curso. El profesor de gimnasia, don Roberto, era el encargado de que no se oyese ni el vuelo de una mosca:

-Guarden silencio por su propio bien. Si empiezo a anotar sus nombres será peor. Si alguien debe decirme algo que levante su mano derecha.
Uno de los chicos, el único pelirrojo del grupo, requirió los servicios de don Roberto. Le pidió permiso para acudir al cuarto de baño, según él sentía gran necesidad. Desapareció de escena y como tardaba mucho en regresar don Roberto se puso en contacto con el director a través del interfono. A los pocos minutos el pelirrojo, apellidado Morales, era obligado por el director a penetrar en la estancia. Había intentado fugarse saltando la verja pero el hermano Armando lo descubrió a tiempo. Morales lloraba de rabia por haber sido retenido contra su voluntad. Tres profesores se emplearon a fondo para reducirle, incluso recurrieron a la fuerza bruta. El director, una vez que el díscolo joven estuvo calmado, dejó las cosas bien claras:

-A ver muchachos. Os aconsejo que obedezcáis a la primera y sin rechistar. Los profesores somos más fuertes que vosotros y tenemos las de ganar. Aunque sois mayores de edad habéis firmado un documento en el que aceptáis el tutelaje de la congregación de San Patricio. Morales ha empezado con muy mal pie, y si quiere liberarse de la culpa deberá aceptar el castigo que le impongamos. La falta es muy grave y por lo tanto el correctivo será de la máxima severidad. Aqui somos rectos, de orden...
 

Publicado la semana 36. 10/09/2017
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