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elcaninno

EL CORRECCIONAL DE MAYORES

Era una tarde de verano, creo, aunque aquí, en el polo norte, siempre es tarde y nunca es verano,

Está oscuro, pero ya sabía que en el poloN, la oscuridad dura mucho.

Lo único que tenía en mi iglú, era un calendario con 7 meses tachados y tenía apuntado, en el calendario, digo, el día que supuestamente llegaría la luz.

Salí fuera, esperando la claridad, pero como es natural en mi, salí antes de tiempo y claro, seguía oscuro, negro, como todos los días anteriores. No había nada ni nadie, pero eso era lo que había venido a buscar al correccional (me gustan las palabras que tienen dos dobles letras), solo estaba la placa que había puesto en mi media casa esférica y que la llamé “El correccional”.
Era una placa hecha de piedras de colores que había ido pintando cuando el frío me tocaba el tuétano. Eran colores perdidos, imaginarios, porque aquí, en el poloN, solo hay un color. El negro. Pero yo, que cuando era mayor, fui pintor de piedras y sueños, recordaba la paleta, y me fue muuuuuuy fácil darles tono.

Me senté en la silla de tijera que me traje cuando estuve ingresado en el polo sur y escuché el silencio de la nieve y de las piedras de colores, y recordé la noche anterior, que salí a bailar con la única loba del polo.

7 meses es poco tiempo para hacerse amigo de nadie, estando a oscuras sobre todo.
Ella, la loba me refiero, tenía 3 patas blancas y la otra gris casi negra. Nada que ver con “calcetines” aunque bailaba mejor.
Siempre me ofrecía su mirada polar, dulce, amable, tierna como cuando nos amamos en el trópico tú y yo, y lista. Me miraba como miran las buenas lobas.

Yo le había enseñado el lenguaje y ella me enseño a mirar. Yo le hablaba y ella solo me contestaba con sus ajos azul noche, casi claros, porque las lobas del poloN solo miran y enseñan, no hablan.
Era la primera vez en 7 meses de oscuridad que se acercó tanto que me dejó tocarla, que loba mas perra pensé, sabía que era nuestra última noche.
Dudé si acariciarla con la mano de 5 dedos o con la mano de 4 dedos y medio. Total, que decidí la mano corta. Justo cuando le estaba pasando la “4ymedio” por su espina mas dorsal, empezó a clarear. Llegó la luz en seven seconds, y sin darme cuenta, embobado en el amanecer, la loba salió por patas y aullando la vetusta canción que dice, en una de sus estrofas, “la próxima vez, ya dura demasiado” y sus huellas, no eran huellas, eran palabras en la nieve, nada que ver con lágrimas en la lluvia, eran palabras de verdad del lenguaje que yo le había enseñado y decían:

“Date prisa pequeño Inuit, la luz dura muy poco y quema. Abrígate y no me olvides”.

Despegué las piedras de colores de mi placa, las eché al zurrón junto a tu foto amor mío, y comencé el nuevo camino. Después de los primeros 7 pasos, miré hacia atrás para despedirme de mi media y fría casa y mis huellas, que no eran huellas, decían:

“Hoy empieza todo, querida loba, eso sí, incorregible”.......auuuuhhhh!!
Publicado la semana 36. 05/09/2017
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