Semana
60
Ana Centellas

Apocalipsis según el cambio

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Relato
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Llegará un día en que las brumas cubrirán la tierra y no se podrá divisar ni siquiera la cima de la montaña más elevada. No habrá aves que recorran los cielos, pues supondría su muerte inmediata debido a la falta de visión, estrellados contra montañas, edificios o muros de densa niebla, infranqueables.

Estas brumas destruirán las cosechas, los bosques, los prados. El ganado se quedará sin alimento y perecerá sin remedio en pocos días. Todos los animales, grandes, pequeños, habitantes de los bosques, de las sabanas, de las selvas, perderán su vida ante la inminente desaparición de sus hábitats naturales.

Los ríos perderán sus caudales, dejando cauces vacíos, cuencas estériles de las que solo quedarán meandros sin vida marcados a fuego sobre la aridez de la tierra que los rodea. Todo animal de agua dulce quedará fosilizado, semienterrado en el barro endurecido tras la ardua sequía.

Las brumas ocultarán el sol para siempre, dejarán a la tierra carente de vitamina D y las tinieblas dominarán todos los espacios, allá donde antes resurgía con esplendor la vida. Desaparecerán los colores, un eterno gris oscuro desvanecerá la riqueza natural de todos los paraísos terrenales.

Se evaporarán los mares, antes enriquecidos a causa del deshielo de los polos. Hasta la más resistente de las criaturas marinas perderá la vida en un agonizante final, tras una dura lucha por la subsistencia basada en la alimentación piramidal.

Mientras, los racionales seres humanos permanecerán impasibles, continuarán absortos en sus eternas luchas de poder, seguirán alimentando la ira, la envidia, las guerras, los falsos ideales, los estereotipos, la querencia desorbitada hacia lo material. Lucharán por los escasos recursos naturales que queden, en la misma lucha por subsistir que han mantenido durante siglos. Continuarán matando una naturaleza ya muerta, asesinada por ellos mismos, entre las brumas que les seguirán impidiendo ver las desdichas de los demás, absortos en sus propias necesidades, en sus absurdos ombligos introspectivos, sin percatarse de que el Apocalipsis ya llegó.

Y fueron ellos los que lo crearon.

Publicado la semana 60. 25/02/2018
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