Semana
53
Ana Centellas

Amor a mar

Género
Relato
Ranking
0 62 0

Enero de 2018. Un año nuevo de comienzo y la playa presenta un aspecto hipnotizador. Si tuviésemos que definir con una imagen el concepto de calma, seguramente sería la que más se le aproximase. No hay personas que enturbien el silencio con sus gritos, ni revuelvan la arena en busca de hacer el mejor castillo, ni alboroten las aguas calmadas con sus espectaculares zambullidas.

La arena presenta un aspecto embaucador, más blanca y brillante que nunca. Kilómetros de fina arena virgen, sin profanar, sin una sola huella en toda su extensión. El viento se ha encargado de repartirla de manera que parece una extensa alfombra que se extiende a los pies del océano, dándole una cálida bienvenida.

Ese viento, que hoy ha dejado de soplar para darle una tregua a las valientes aguas, es el mismo que las acerca a la orilla. Por eso hoy el agua pisa la arena con suaves zapatos de seda, acariciándola a su llegada. Se acerca con timidez hasta la orilla para fundirse con ella en un tierno abrazo de amor. Mar y arena, los eternos enamorados, se aman hoy con lentitud, con calma, en silenciosa armonía, sin que nadie se dé cuenta de ello.

Sobre la arena, pequeños restos de roca y conchas, recuerdos imperecederos del amor que ambos se profesan, son los únicos testigos de la calidez del encuentro. Y el sol, allá en lo alto, ciego de celos, no ve el momento de fundirse con ese mar que tanto ama.

En un pequeño conjunto de conchas y piedras alojado sobre la arena, no muy lejos de la orilla, un pequeño coral crece mecido por el suave murmullo de las olas acariciando la costa. Es fruto del amor, hijo del cariño de los amantes que tienen que esperar a días como este para poder disfrutarse con calma.

Los días en los que el mar está revuelto, por la mala influencia del viento, arremete contra la arena con furia, como si quisiera arrastrarla de la playa hacia las profundidades más abisales. Entonces el sol ríe y hace aparecer su carácter más vengativo escondiéndose entre las nubes, para disfrutar a hurtadillas del placer que siente al ver al mar arremeter contra la playa.

Pero la fuerza del amor siempre prevalece y los frutos del amor sobreviven incluso en las condiciones más adversas. Hoy la playa está tranquila, disfruta del amor satisfecho. Y los hijos de este amor, se yerguen orgullosos ante el sol.

Publicado la semana 53. 06/01/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter