04
Almendros

La vida

 

Había en el aire un desenfado,

un cascabeleo amable de convite,

como un propósito amando la caricia.

 

Y un agua dormía en el remanso,

como frío en el fuego crepitoso,

en el eco la montaña, se perdía,

en el final de un polvo de horizonte.

 

Era la vida que tejía convencida,

desnudando los lances, revoltosa,

bajando la colina como a ciegas,

acurrucando el trasiego de las almas.

Publicado la semana 56. 22/01/2018
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Poesía
Año
II
Semana
04
Ranking
0 172 0