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Almendros

Invierno

 
Los árboles revelan su desmoche,

 

las montañas se montan de nata o no,

 

y permanece al ralentí la chimenea de tu vaho.

 

 

Los horizontes son como moños recogidos,

 

como destinos congelados en andenes,

 

como un nido de hielo en la ternura.

 

 

Los campos se suspenden como de cuajo,

 

se instala como un acero dentro del hombre de tu maquina,

 

y cuando desentumeces el polo de tu pánico algo se aclimata en tu mirada.

 

 

Salimos del recreo mostaza de las hojas,

 

entramos como vientos vencidos al hastío,

 

y un grajo de petróleo te instala su mirada de pico y madrugada.

 

 

En las manillas viajan témpanos exactos,

 

y hay en la fogata un escarbar decrépito de ascuas,

 

y así de atómico te clavas de abrigo en el abismo del regusto.

Publicado la semana 47. 30/11/2017
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Género
Poesía
Año
I
Semana
47
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