Un encuentro muy deseado, reñido, mediado. Una cena perfecta con anécdota de película incluida. Una ginebra amarga endulzada por un beso robado pero consentido. Dos almas satisfechas tras los anhelos carnales que apremiaron. Me abandona en la cama, derramada y dulce en las sábanas, con una caricia de labios para ducharse.
Sola, en la oscuridad callada del placer, alargo la mano para encender la lámpara y alcanzo un anillo de mujer… Por un momento, incrédula, con miradas del anillo a la puerta del baño creo que voy a despertar.
Él entra en la habitación con una toalla rodeando su cuerpo, yo le enseño cómo encaja en mi dedo adelantando mi mano, no hay más palabras, me visto rápidamente y abandono su casa con lo puesto, el anillo igual. Que invente otra excusa también para la otra.

Aunque ya no creo en el príncipe, quise que esa noche empezara con ‘había una vez’, pero, después de treinta y un días, setenta y tres conexiones para escribirnos, cinco llamadas, siete días desde un encuentro físico y química, una cena y una copa, creo que ya tengo el inicio y el final, sin vuelta de tuerca… ‘hubo una vez’.

Golpes: Semana #42
Tags: #relato

Comentarios (1)

  • Aletheia . 24 octubre, 2017 . Responder

    amor y desamor, dos en uno. dos caras de la misma moneda!

 

Todos los textos son propiedad de sus respectivos autores - Contacto: los52golpes@gmail.com