Quise conservar los recuerdos vivos con la vocación de un taxidermista, le archivé con “doble a” en mi cabeza. Estudié como barrendera para trabajar en sus otoños, hasta busqué sus instrucciones en una carta astral y así no estropearlo nunca. Me volví contra corriente para que mis pilas no se agotaran.

Cuando se fue con aquel portazo que estalló en silencio y abrazada a una almohada rellena de espinas, me aventuré a  adivinar el anuncio de su vuelta leyendo los posos de las sábanas.

Golpes: Semana #19

Comentarios (1)

  • luis . 28 mayo, 2017 . Responder

    Cumpliendo a la perfección aquello de lo bueno si breve, dos veces bueno. A vueltas con tu fijación por el desamor pero utilizando imágenes hermosísimas y tan eficaces que huelgan cualquier explayación adicional. Esta vez te has ido más cerca de la poesía que de la prosa, por esa capacidad para atrapar en tan pocos versos una circunstancia tan prolija.

 

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