Existe algo enigmático
en las capuchas
de los bolis bic
y en cualquier espacio
entre dos piedras
por el que pase la luz;
vimos cabañas en rocas,
puestos de vigilancia
en copas de árboles
que solían ser castaños
y animales moviéndose
en diversas formas de nube
mientras observábamos el mundo
sintiendo que lo que nos pasaba,
de algún modo,
sería para siempre.

 
Después crecimos.
Se apagaron cosas.
Llegó la miopía mental
de lo políticamente correcto,
el dictado de sueños
y esa maldita frase
de legitimidad infinita
y licencia para aplastarlo todo:
“es la vida”.

 
Que no nos engañen:
crecer
es hacerse cada día
un poco más niño.

Golpes: Semana #23
Tags: #poesía

Comentarios (7)

  • Johan Cladheart . 13 junio, 2017 . Responder

    «La miopía mental de lo políticamente correcto» ha de ser título de algo. YA.

    • (Autor) Quinnipak . 18 junio, 2017 . Responder

      Tampoco tengo muy claro lo que significa, por otro lado 🙂

      • Johan Cladheart . 19 junio, 2017 . Responder

        Pues que con tanta corrección no nos funciona el cerebro.

  • Javier Oliva . 20 junio, 2017 . Responder

    ¡¡Bárbaro, Quinnipak!! Lo que dice Johan es cierto; aun así, me quedo con estos versos: ‘Después crecimos. / Se apagaron cosas.’
    Moltes gracies

    • (Autor) Quinnipak . 20 junio, 2017 . Responder

      Oye, pues me hace mucha ilusión que os guste. Gracias, Javi!

  • Pablo Amor . 20 junio, 2017 . Responder

    Por un momento he creído que el último verso era:

    “un poco más dañino”.

    • (Autor) Quinnipak . 20 junio, 2017 . Responder

      ja,ja,ja … sería otra opción 🙂

 

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