De niño me impresionó la lectura de La vida es sueño. Leí el hit teatral de Calderón de la Barca en segundo de BUP -creo- y no he vuelto a reelerlo. Pero recuerdo perfectamente que hay un personaje -¿el arquetípico bufón?- que muere por herida de flecha en el tercer acto, pese a haberse escondido detrás de una roca durante algún tipo de batalla.

No interpreté este evento como la justa consecuencia de la cobardía del personaje, o parte de una teoría simplista que habría de dividir la vida -y su destino- en buenos y malos, valientes y cobardes.

Al contrario, entendí ya de niño que la vida, en cuestiones de vida o muerte, es pura suerte, casualidad, fatalismo.

Pese a todo, y desde entonces, cambio siempre de acera cada vez que debo pasar bajo una fachada en obras.

Comentarios (5)

  • Johan Cladheart . 18 septiembre, 2017 . Responder

    No hay defensa para el azar.

    • (Autor) Pablo Amor . 18 septiembre, 2017 . Responder

      El azar es todopoderoso. Oremos.

  • Aletheia . 18 septiembre, 2017 . Responder

    Yo también recuerdo haber leído La vida es sueño en 1º ó 2º de BUP (debía ser lectura obligatoria, supongo) y quedar impactada. Pero yo soy más de tópicos, me quede prendada de Segismundo y su antológico monólogo. Eso sí, jamás lo confesé en clase. Parece que me estoy viendo ahora mismo… ¡a mis quince! Gracias 🙂

    • (Autor) Pablo Amor . 18 septiembre, 2017 . Responder

      Estaría bien organizar una lectura colectiva -y a varias voces- de la obra en cuestión, no crees?

      😉

  • Sol . 22 septiembre, 2017 . Responder

    … o causalidad. Tengo la obra presente a menudo… creo que sueño demasiado, a ver si encuentran algún remedio. Gracias.

 

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