Desde que me cambié de casa, la semana pasada, no se me ocurre ninguna idea sobre la que escribir.

Hoy he ido a la casa anterior, que aún tengo pagada hasta fin de mes, a ver si me venía de nuevo la inspiración. Me he llevado el portátil y me he sentado en el suelo, al lado de la ventana, en el minúsculo dormitorio ahora vacío del piso-zulo que he habitado durante los últimos dos años.

Y en efecto, las ideas han empezado a fluir. A borbotones. En caudal. Sin freno. Casi no me ha dado tiempo a anotarlas todas, tal era la velocidad con la que iban apareciendo en mi cabeza.

Tras anotar y anotar durante veinte minutos me he bajado al pub de siempre, a comer y a darme un respiro, contento de volver a tener ideas sobre las que escribir.

Después de comer, me he ido ya a la casa nueva, dispuesto a tirar de alguno de los muchos hilos generados, desde la tranquilidad y el confort de la nueva vivienda. La casa nueva no es sólo más espaciosa, también es más moderna, dotada de todos los electrodomésticos que uno pueda necesitar, bañera en lugar de plato de ducha e incluso jardín privado con mesa camilla y cuatro sillas.

He dejado mis cosas, me he descalzado, me he repantingado en el sillón-mecedora y he abierto el portátil. Sin más demora, me he puesto a ojear las ideas que había anotado sólo tres horas antes. Y todas me han parecido una mierda.

 

Comentarios (3)

  • J.Maseda . 17 julio, 2017 . Responder

    ¿Así que te has dejado la inspiración en la mudanza? Tranquilo, algún día llegará, es española y no tiene la puntualidad británica 😉

    • (Autor) Pablo Amor . 17 julio, 2017 . Responder

      Necesito una casa de vudú…

  • Javier Oliva . 23 julio, 2017 . Responder

    Muy buen golpe, Pablo. Nada, nada, no hay excusas. Aquí ya has dejado una buena entrada, y pertenece a la nueva casa. Así que a tirar de los hilos, que es lo que toca. Abrazos y gracias

 

Todos los textos son propiedad de sus respectivos autores - Contacto: los52golpes@gmail.com