En mitad

de la sala

de espera

la niña

escribe

en su libreta.

Aplicada,

absorta,

produce

renglón

tras renglón

de caligrafía

infántil

a boli BIC

de color azul,

mano derecha

describiendo

giros redondos

y ángulos

perfectos.

 

El resto

observa,

extasiado,

los trabajos

de la niña.

Pulsos,

relajados;

respiraciones,

constantes;

mentes,

concentradas.

Absortos todos

en el Aquí

y el Ahora;

por una vez

teléfonos

móviles,

relegados

al limbo

del bolsillo.

Golpes: Semana #26

Comentarios (8)

  • Johan Cladheart . 3 julio, 2017 . Responder

    ¡Arriba los bolis!

    • (Autor) Pablo Amor . 9 julio, 2017 . Responder

      ¡Y los lápices!

  • Quinnipak . 3 julio, 2017 . Responder

    ¡Viva ese tipo de revolución!

    • (Autor) Pablo Amor . 9 julio, 2017 . Responder

      ¡Viva!

  • Sol . 4 julio, 2017 . Responder

    Por fin, ¡que viva lo analógico! Gracias

    • (Autor) Pablo Amor . 9 julio, 2017 . Responder

      ¡Gracias a ti por leer!

  • Javier Oliva . 14 septiembre, 2017 . Responder

    Buenísimo, el ritmo es estupendo. Los niños y niñas nos enseñan filosofía zen a diario.

    • (Autor) Pablo Amor . 17 septiembre, 2017 . Responder

      Gracias Javier, me alegro de que te haya gustado!

      Los niños son el futuro, Internet es el presente (yo me entiendo).

 

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