Me pasé

treinta años

esquivando

gente

en el metro

, evitando

que me tiraran

el café

encima

(el mío).

 

Y a la vez

siempre

atento

a no tirarle

yo mismo

a nadie

, sin querer

, el café

encima

(el suyo).

 

Ahora

, treinta años

después

, ya jubilado

y aburrido

, hace mucho

que no tomo

café

alguno

(el que solía).

 

Y pienso

: ¿para

qué sirvió

tanto

esquivar

? ¿tanto

sufrir

? era sólo

café

(el de todos).

 

Así que

he salido

, he ido

a uno de esos

Starbucks

tan

monos

y he comprado

un café

(el más grande).

 

He bajado

al metro

en hora punta

, y me he quedado

inmóvil

en el centro

de un andén

, sujetando

el café

(el mío, entero).

 

Durante

toda

la mañana

he sido

esquivado

; nadie ha

conseguido

tirarme

el café

(el mío, ya frío).

 

He tirado

el café

en una

papelera

(el mío)

y he decidido

intentar tirarle

el café

a los otros

(el suyo).

 

De nuevo

, imposible

: todos

me han

esquivado

cuando me

he lanzado

hacia

sus cafés

(los suyos).

 

Corolario:

vive

tranquilo

, el café

es tu

amigo

(el mío,

el tuyo,

el de todos,

el de los muy cafeteros).

Golpes: Semana #20

Comentarios (14)

  • Javier Oliva . 19 mayo, 2017 . Responder

    Muy divertido, Pablo.

    • (Autor) Pablo Amor . 19 mayo, 2017 . Responder

      Gracias Javier. Te confieso que te he copiado -o se me ha pegado- tu estilo de puntuación. 😉

      • Javier Oliva . 23 mayo, 2017 . Responder

        Ya he visto, je je. Bienvenido, ya somos dos los subyugados por las comas y las interrogaciones en el verso posterior. Abrazos y gracias

        • (Autor) Pablo Amor . 23 mayo, 2017 . Responder

          Propongo constituirnos en secta. Me pido ser el tesorero.

  • almena . 19 mayo, 2017 . Responder

    Muy bueno! Rodado por especialistas, no lo intentaré en mi metro.

    • (Autor) Pablo Amor . 19 mayo, 2017 . Responder

      Es una cuestión de fe. Confía en tu café.

  • Zamoranita . 22 mayo, 2017 . Responder

    Que buen café ; muy sabio

    • (Autor) Pablo Amor . 22 mayo, 2017 . Responder

      Gracias, nunca es tarde para estar de buen café. 😉

  • fisherwoman . 22 mayo, 2017 . Responder

    Lo importante es que el café llegue a su destino

    • (Autor) Pablo Amor . 22 mayo, 2017 . Responder

      Pero que no llegue frío! (salvo que te guste así, claro) 😉

  • Severina Bau . 22 mayo, 2017 . Responder

    Lo he leído en un viaje en tren y de la risa que me ha entrado una señora que se sentaba al otro lado del pasillo ha empezado a reírse también. “De qué te ríes?”, le ha preguntado su hijo (o su novio, la diferencia de edad era justa y nowadays you never know).
    “Es que la risa se contagia” ha contestado ella, la señora rubia.
    Entonces he levantado la vista del móvil y le he sonreído. Lástima que la parada de la mujer acababa de anunciarse. Le habría leído tu poesía para arrancarle un gran carcajada.

    Buenísimo Mikes!

    • (Autor) Pablo Amor . 23 mayo, 2017 . Responder

      Gracias, Rebeca! El café, como la risa, mejor acompañado que solo.

  • Johan Cladheart . 30 mayo, 2017 . Responder

    ¡Si lo ve Starbucks, rueda un anuncio! Ya se va extendiendo el club de las comas en el verso siguiente, ya veo. ¡No me doblegaréis! 🙂

    • (Autor) Pablo Amor . 30 mayo, 2017 . Responder

      ¡Qué gran idea! A partir de ahora incluiré marcas en todos mis textos… 😉

 

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