–Next!

Se acercó el siguiente grupo de pasajeros. Balbucearon un amago de saludo en inglés con acento del sur de Europa. Elizabeth saludó a su vez, en perfecto inglés nativo de Surrey. El asistente de dirección cerró la claqueta y gritó “¡Cámara y acción!”. En ese momento la motocicleta salió disparada por la pista, en línea recta. Al mismo tiempo, el coche aceleró también, desde el final de la carretera perpendicular. En cuanto llegó la primavera, con los primeros días de relativo calor, aparecieron las primeras hormigas. Al principio no eran más que unas pocas –no más de 20–, distribuidas de forma estratégica sobre la encimera de la cocina –a bastante distancia unas de otras–, tal vez sólo una avanzadilla de exploradoras en busca de la tierra prometida. No podía dormir. Tenía demasiado calor. Y el caso es que hacía frío. O eso indicaba la aplicación del tiempo de su teléfono móvil. De hecho, debía de hacer mucho frío: -2.

–Good evening, and welcome to the United Kingdom. May I see your passports, please?

Pietro, cabeza de familia italiana procedente de Torino, entregó los cuatro pasaportes. Elizabeth fue levantándolos uno por uno, con el brazo derecho bien erguido, dibujando sucesivas líneas rectas invisibles desde su propia cabeza, a la altura de los ojos, y hasta las correspondientes cabezas de los viajeros correspondientes, en un gesto muy similar al de un árbitro de fútbol indultando con una tarjeta, roja o amarilla, a varios jugadores que acabaran de liarse a tortas y, por lo tanto, de infringir las reglas de dicho juego. En menos de cinco segundos, las rutas de los dos vehículos se encontraron en el punto en el que las dos carreteras confluían. El choque fue dramático. Múltiples partes de ambos vehículos volaron por los aires a gran velocidad. Hubo una pequeña explosión, seguida de otra, y de otra más, hasta que de la maraña de amasijos resultante empezó a salir un humo negro. Era por eso mismo que se había abrigado a conciencia, poniéndose el pijama de franela, conservando los calcetines e incluso la bata antes de embutirse bajo el nórdico. Las maté sin problema. Y sin remordimientos. Con ánimo preventivo. “Si soy diligente en el contraataque” –pensé–, “tal vez este año consiga mantenerlas a raya”. Por si acaso, al día siguiente compré un spray mata mosquitos en el supermercado –el del año anterior estaba casi vacío. Limpié además a conciencia la cocina, asegurándome de no dejar ningún envase de comida abierto. Reuní a la familia y expresé la necesidad de extremar los cuidados respecto a dejar restos de comida a la vista; todo debía ir al contenedor, y el contenedor, cada noche…

–Good evening, and welcome to the United Kingdom. May I see your passports, please?

–Good evening, and welcome to the United Kingdom. May I see your passports, please?

–Good evening, and welcome to the United Kingdom. May I see your passports, please?

–Next! –Next! –Next! –Next! –Next! –Next! –Next! –Next! –Next! –Next! –Next! –Next! –Next! –Next!

Enseguida llegaron los camiones de bomberos. Una vez apagado el fuego, desaparecieron. 

Los extraterrestres meditaban.

-&/(/&%(/&%(/&%(/ – dijo el más alargado, mientras de su protuberancia central se deslizaba una baba humeante.

–=)(/)/(%/&%$$%· (/&(/&% &%$%&$ –le contestó el ser alado que revoloteaba a su alrededor, entre agudos graznidos.

–·”$% “%$ –concluyó el primero.

Era 13 de enero, pleno invierno. Normal que hiciera frío. Pero él tenía calor. Y no podía dormir. Así que empezó a quitarse ropa. Hasta quedarse en calzoncillos y completamente destapado. Pasaron varios días, la primavera siguió abriéndose paso, temperaturas en ligero pero definitivo ascenso, las hojas brotando en el castaño centenario del parque frente a nuestra casa. No había noticia de las hormigas. Sentía una mezcla de cautela y satisfacción. “¿Será posible que haya sido tan fácil?”

Al fin y al cabo, esto es lo que debe hacer uno con su territorio cuando llegan los bárbaros. O ellos o nosotros.

Cuando se despertó, el cambio climático aún estaba allí.

 

 

 

 

 

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NOTA DEL AUTOR:

Revolution 9” es una pieza experimental de Los Beatles que apareció en el álbum blanco, en 1968. Es una de sus composiciones más controvertidas, no siendo realmente una canción, sino una mezcla en directo de unos cien fragmentos de cintas y voces, usando la técnica de collage que estaba de moda en esos años en el campo de la música artística contemporánea.

(Extraído de https://es.wikipedia.org/wiki/Revolution_9:)

Golpes: Semana #16
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