Nueve en punto de la mañana. Los niños están por fin en el colegio. Entras un segundo en el supermercado antes de continuar corriendo y sin pensar demasiado descartar visualmente de los estantes los productos demasiado caros.

Vas a la caja: esas nuevas cajas para pagar que hablan solas, cobran solas y son un ordenador que te obliga a ti a ejercer de cajera sin cobrar. Total 16 euros con 94 céntimos.

Y en ese momento te das cuenta, una vez más, pero por primera vez en ese día  concreto, como un golpe seco, de lo caro que es ser mujer en este mundo: 16,94 por unas compresas y unos tampax.  “Retire su compra. Retire su compra” repite la máquina insistentemente, martilleándote los oídos, con voz femenina, por supuesto.

Golpes: Semana #7

Comentarios (1)

  • Susana . 16 febrero, 2017 . Responder

    Carísimo…y para siempre…por cierto y ya que lo mencionas: me niego por sistema a entrar en esos supermercados en los que afemas de pagar la compra tienes que suplir un puesto de trabajo….

 

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