-Tendría gracia si no fuera porque son mis sobrinos.

Así comenzó Alejandro. Y tengo que reconocer que tenía razón, su gracia la tiene pero evidentemente si tiene que ver con niños que conoces y a los que aprecias es probable que incluso te moleste el tema.

El caso es que Alejandro en una cena en la terraza de una amiga común nos contó la última de la pareja de su hermano.

Éste tipo al que no conocíamos más que de algún evento social de esos inevitables, estilo bodas o funerales, y al que Alejandro nos presentaba siempre como: “él es Álvaro, mi hermano pequeño” y l@s dem@s saludábamos diciendo: “sí, ya nos hemos visto alguna otra vez”, surgía habitualmente en nuestras reuniones de amig@s precedido del inevitable: “a qué no sabéis la última estupidez de mi hermano”, y entonces surgían según el vino que llevara el personal encima una sonrisa o una carcajada directamente y un “a ver, cuenta”.

-Resulta que ahora tiene una nueva novia. Deben llevar ya varios meses por lo que dicen los niños, porque a él ya sabéis que no hay quien le saque nada.

Efectivamente, tras ese “sí, ya nos hemos visto alguna otra vez” de las obligadas ceremonias familiares, Álvaro bajaba la cabeza, musitaba algo entre los labios, como si hablara al cuello de su camisa, siempre azul, impecablemente planchada y se marchaba sin decir nada inteligible. No parecía la persona más expresiva sobre el planeta a diferencia de su hermano Alejandro.

-La tipa es maja, muy gorda, pero no fofa, al parecer fue premio de kárate o no sé qué hace años, pero debe ser más alta que Raúl, pero simpática, al menos para un ratito corto que es lo que yo la vi. Pero lo mejor es su profesión después de dejar el mundo del deporte, de abandonar el equipo que entrenaba y una empresa de marketing en la que trabajaba y que era del padre. Ahora la chica es “sex coaching”.

Hubo un silencio y por fin carcajada general y eso que aún no habíamos pasado al vino, estaban la mayoría con cerveza y yo con coca-cola.

-¿Qué es eso?

-Pues qué va a ser…que se dedica a dar “workshops”, porque lo llaman así no te lo pierdas, y no talleres, no, “workshops” para recuperar la libido, para aprender técnicas nuevas y que la pareja no caiga en la rutina y temas de ese tipo. Y parece que le va súper bien.

Mi hermano, como siempre se ha volcado en el negocio ajeno y le ha diseñado el blog, las tarjetas de visita, se ocupa del parte del marketing y se ha comprado una impresora 3D para sacar los materiales de los talleres o “workshops” esos. Todo bien, bueno, normal para el estilo de mi hermano que no es capaz de vivir su propia vida, si no que tiene que colgarse de la vida de la mujer que tiene al lado. Pero claro están los niños y que me dicen partidos de risa que este año en el árbol de Navidad su padre y la chica han colgado además de las habituales bolas, una vaginas que han hecho de prueba en la impresora 3D.

-¿Vaginas?- Yo sabía que Andreaiba a saltar la primera. Tiene hijos y no podría soportar que su ex marido hiciera algo así estando sus hijos en casa. –Alucino. ¿Y qué años tiene la chica esta?

-Pues lo más cachondo de todo es que tiene 44. Vamos que de chica poco, como nosotros más o menos.

-Joder. ¿Y tu ex cuñada qué dice?- Andreade nuevo- Yo desde luego si fueran mis hijos, le denunciaba.

-Bueno, ya sabes cómo es ella, de hecho no sé si ha llegado a enterarse del tema. Curioso del tema es que podrías pensar en plan positivo: bueno, por lo menos les va a dar una educación sexual a los niños, que a saber si entre mi hermano y su ex se ocupan de eso…Pero no, los chicos le preguntan a Álvaro qué es eso que han colgado del árbol y el tío, con dos cojones les contesta que: “una parte del cuerpo de la mujer”.

-Alucino

-Ya…y claro los niños se tronchan de risa, al fin y al cabo son 10 y 13 años los que tienen ya y saben de sobra de qué va el asunto, aunque sólo sea por el colegio.

-Yo de verdad que a tu hermano no acabo de pillarle el punto- Intervino Manuel- Un tío normal…

-Bueno, normal, normal nunca fue- Interrumpió Alejandro. Su relación con Álvaro siempre había sido compleja, nunca habían tenido un auténtico trato de hermanos. Se veían lo justo y hablaban poco, si bien es cierto que las visitas de Alejandro a su hermano se hicieron bastante más asiduas desde que estaban los sobrinos, porque Alejandro adoraba a aquellos niños. Así, cuando sus padres se separaron en plena crisis de los cuarenta y cada uno decidió vivir su vida, aprovechar cada momento, darse al yoga, al mindfullness, la meditación y mirarse el ombligo, Alejandro decidió pasar por la casa de su hermano un par de veces la quincena en la que los niños estaban con él.- Normal no es dejar de currar porque tienes dinero de sobra, yo también lo tengo y no he dejado de trabajar, me gusta lo que hago, me intereso por cosas diferentes, mantengo unos valores que no cambio cada tres años como mi hermano. Coño. Que yo le he visto defender al PP cuando salía con la chica aquella de “tan buena familia” antes de casarse, sobrina de Bárcenas y después años después ser el primero en sentarse en las asambleas del 15M porque mi cuñada se metió en aquello.

-Ya, pues a eso me refiero- retomó Manuel-que le conozco hace años y siempre me ha parecido que va como una veleta, sin personalidad propia.

-Hay mucha gente así, en realidad muchas más que gente con las ideas claras y valores que mantenga pase lo que pase. Yo al menos es lo que encuentro- Intervino Virginia

-Ya, pero es que no me habéis dejado terminar- Alejandro no estaba para análisis generalistas, iba al grano. Se dibujó en él una sonrisa por fin, dejando atrás la tensión de su intervención anterior- Resulta que la coaching debe ser una fiera en la cama…y mis sobrinos están entre divertidos y curiosos por lo que pasa a la hora de la siesta.

-¿No fastidies que mantienen sexo con ellos delante?- De nuevo Andrease crispó- Yo desde luego, es que no entiendo a esos padres, ni al uno ni a la otra.- y se levantó para ir a la cocina.

-Te vas a perder lo mejor, Celia, en serio, ¡esta parte es divertida!-alzó la voz Alejandro-Les ponen a ver la tele a los chicos y les dan barra libre de Xbox para poder irse a dormir la siesta. Cierran la puerta y me dicen ellos que los gritos de ella se escuchan desde el salón con toda claridad…vamos que la muchacha es escandalosa. Pero que el miércoles, estando en plena siesta, grito va, grito viene, oyeron mis sobrinos un ruido ya preocupante, un verdadero golpe seco…

Alejandro dejó que Andrease sentara de nuevo con su vaso de agua recién servido para continuar. Ella torcía la boca y negaba con la cabeza sin decir nada.

-¿Y? ¿Qué pasó?

-Pues que tuvo que salir Álvaro en calzoncillos a explicar a los niños que no pasaba nada, que es que el lavabo se había venido abajo.

Carcajada general, salvo Andreapor supuesto.

-De verdad…

-Así que los muchachos iban hoy a Ikea a comprar otro lavabo con mi hermano, que por supuesto no les ha explicado cómo se rompió el otro. De nuevo el tío Alejandro ha tenido que contestar mil preguntas sobre “qué hacen los mayores en los lavabos”. Y yo sin novia desde hace dos años qué leches contesto a eso, si no tengo una sex coach a la que recurrir.

-¡Buenísimo!- Sentenció Virginia recuperándose aún de las carcajadas.

-Buenísimo si no fueran tus sobrinos, tal y como anunciaste al inicio de la historia- Terció Celia, aunque su frase quedó apagada por las risas generales de tod@s las presentes que trataban de hacer suya la visión de una antigua campeona karateca metida en kilos, tratando de poner en práctica la nueva técnica para ofrecerla después a quien se apuntara a su “workshop”, sobre un lavabo de cerámica que quedó completamente destrozado.

Golpes: Semana #29

Comentarios (1)

  • Carlos . 27 julio, 2017 . Responder

    Me la estoy imaginando encima del lavabo 😀 y el lavabo tronchado.
    Los niños flipando, que de tontos a esa edad no tienen nada y ya saben mucho, se pueden estar haciendo cualquier tipo de cabalas que no se si van a ser precisamente buenas.
    En fin “buenísimo si no fueran tus sobrinos”

 

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