Esos conocidos, amigos, parejas que dejaron de serlo

16 julio, 2017.4 Comentarios.#ficción

En el mundo de las relaciones interpersonales, una vez que rompes una relación es difícil mantener el contacto. Sin embargo hay excepciones: aquellas en las que no te queda más remedio, porque compartes con esa persona una hipoteca, porque trabaja contigo o porque tienes hijos en común con ella.

Por lo general en mis rupturas sentimentales, tras una etapa de duelo lógico y porqué no reconocerlo, a veces un tanto trágico, de esos en los que disfrutas, te recreas en el dolor hasta que algún buen amigo te dice “basta”, he conseguido mantener el contacto con mis ex. Incluso en algún caso tengo buena amistad con ellos. Creo que en concreto son dos. Completamente diferente un caso del otro.

Uno de ellos, un gran amor de juventud, el primero, al que ahora veo con su mujer y sus hijos y nos reunimos con los míos en un caos estilo guardería. En otras ocasiones nos contamos en momentos de mayor intimidad, cuestiones de nuestra vida personal, que al menos a mí me resultan momentos muy enriquecedores. Ya no existe nada de aquel amor evidentemente y precisamente por ello podemos permitirnos vernos a solas y hablar de cuestiones personales y emociones, sobre nuestra relación con nuestros padres o con nuestras actuales parejas, sin que surja en absoluto ese morbo que cualquier novela o película podría aprovechar de forma maravillosa.

El otro caso es más complejo. Fue mi primer novio en la Universidad y la persona con la que perdí la virginidad. Yo siempre le digo que si mantenemos esta buena relación, yo diría que más que buena, es uno de mis mejores amigos al que pido consejo ante cualquier cuestión determinante en mi vida, es porque en realidad nunca nos quisimos de forma apasionada. Simplemente tod@s nuestros amig@s del grupo con el que salíamos ya tenían pareja y nosotros seguimos una especie de línea trazada que nos llevaba a salir juntos. Pero no teníamos nada en común y lo que realmente éramos, era amigos. Por eso a día de hoy raro es el día en el que no sé de él. Si se aburre en el trabajo, me whatsappea, si por la noche está sólo y agotado igual que yo de haber pasado la tarde con su hija, de haberle leído el cuento, bañado, dado la cena y lograr que se durmiera me pregunta qué hago, también vía whatsapp y me resume su día o el cabreo con el jefe.

A menudo quedamos a tomar café o a comer y las horas se nos pasan volando, porque con los años nos hemos dejado madurar nuestra amistad y ambos nos reímos de las dos veces, porque fueron dos los intentos que hicimos, porque funcionara entre nosotros una relación amorosa. Pero es que somos completamente opuestos: el indeciso, conservador en lo político y en su vida diaria y sobre todo la peor pareja de las que he tenido y sin embargo el mejor amigo que tengo. El se enfada cuando se lo digo, pero lo cierto es que como pareja es un desastre, por eso lleva años separado y no consigue que cuaje ninguna nueva relación, que podría ser lo que él quisiera, pero como ya he dicho, es conservador en su mentalidad y seguirá intentando volver a tener una pareja al lado.

Todas mis parejas le han conocido y las suyas igual e invariablemente insisten tod@s en que en realidad lo que querríamos es volver a ser pareja. No consiguen entenderlo. Incluso una de sus novias llegó a mirarle los mensajes que nos enviábamos porque no conseguía comprender que nos escribiéramos a las once y media de la noche estando ambos con las personas con las que entonces compartíamos la vida, la casa, la cama. Pero es que tal vez para mucha gente sea difícil de entender que los dos estamos convencidos de que no funcionamos como pareja amorosa, sino como compañeros y amigos incondicionales.

 

Golpes: Semana #28
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Comentarios (4)

  • Pablo Amor . 16 julio, 2017 . Responder

    Me gusta mucho, Nuria, la forma tan sencilla que tienes siempre de expresar realidades humanas bastante complejas.

  • (Autor) Nuria López Blázquez . 17 julio, 2017 . Responder

    ¡Muchas gracias!
    Quise comentarte que me gustó mucho tus 543 llamadas pero voy siempre corriendo. Voy a aprovechar ahora que por fin paré

    • Pablo Amor . 17 julio, 2017 . Responder

      Jajaja, nunca es tarde! Y nunca, nunca hay que parar.

      • (Autor) Nuria López Blázquez . 20 julio, 2017 . Responder

        jeje de acuerdo….pero no acabo de estar de acuerdo: parar a veces ayuda, lo aprendí hace poco y ha sido de las mejores enseñanzas de mi vida.

 

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