Tienes por delante toda tu vida: tú elijes

16 julio, 2017.1 Comentario.#no ficción

Esas palabras fueron las primeras que pronunció Mónica, asesora laboral en un espacio de Igualdad cuando llegué.

Yo iba muerta de miedo. Nunca había redactado mi currículum desde finales de los 90 porque no lo había necesitado, pero ahora quería ser de nuevo independiente económicamente y allí estaba: sentada delante de una mujer que con aquellas palabras me hizo darme cuenta de que realmente, mi formación, amplia, me permitía elegir qué camino tomar.

Fueron varias las visitas que tuve que hacer a aquel espacio en el que la asesora laboral revisaba mis currículos, me enseñaba a cómo redactar una carta de motivación, e incluso de auto canditaduta, las más duras porque debes demostrar determinación y dejar claro, que aunque nadie ha ofrecido un puesto, tú estás allí, dispuesta a comerte el mundo y a demostrar en aquellas 40 líneas máximo, a diferentes perfiles de empresas, que eres la persona idónea para encajar en el equipo y hacer posible y que su empresa sea más visible, que vas a enriquecer el ambiente de trabajo con tus habilidades asertivas en esa cooperativa que sólo utiliza productos reciclados y no hay máquina de café sino infusiones bio, o que vas a ser capaz de colocar a aquella nueva empresa de tecnología digital, montada por milleniars por supuesto, entre los puestos de web más vistas o buscadas en Google, lo que los posmodernos llaman ahora “posicionamiento”.

Con Mónica me convertí en un camaleón. Tan pronto escribía a las curas que gestionaban una fundación de ayuda a enfermos terminales, como a lo más moderno del mercado tecnológico, por supuesto empresa china y escrita la carta en correcto inglés.

Me ayudó a sacar fuerzas de donde no las tenía para sentirme capaz de ir a las entrevistas de trabajo sintiéndome la mejor candidata posible, subirme por primera vez a unos tacones si el perfil laboral lo requería y caminar con decisión con ellos o llevar mi currículum y mi cuaderno para apuntar las dudas y datos relevantes en mi bolsa de tela reciclada de toda la vida.

Y me convertí en una experta. en siete meses mis cartas se redactaban prácticamente solas, a las entrevistas ya no iba casi nerviosa, “siempre tienes que notar ese puntito de inquietud” insistía ella. Me convertí en una profesional de la búsqueda de trabajo y lo más importante, supe rechazar cursos que antes habría realizado, porque ella logró convencerme de que tenía que saber hacía dónde quería ir, no desviarme de mi objetivo y no inscribirme en ningún taller, máster o curso que no fuera imprescindible para lograr un trabajo concreto, en el que me hubieran dado la seguridad de que con ello me contrataban.

Al principio también esa parte me costó, porque “¿Hacía dónde quería ir?” Así dicho es difícil de contestar. Me costó muchos “canvas”, muchos bocetos, muchos papeles arrugados dejar fluir mi libertad, perdida por el camino, confiar en mi intuición y decidir qué era lo que realmente me gustaba hacer.

Y lo logré. Siete meses íntegros dedicados a lo que se llama en términos administrativos y jurídicos “búsqueda activa de empleo”. Que es mucho más cansado que el trabajo que después vas a desempeñar, sólo quienes lo hemos pasado lo sabemos.

Pero aquella experiencia me empoderó, me reconstruyó y me hizo recuperar la confianza en mis capacidades, aunque a veces aún tengo que recurrir a ese cuaderno de notas que sigue en su bolsa de tela reciclada, para revisar alguno de sus consejos, respirar, tomar fuerzas y lanzarme al día a día laboral.

Golpes: Semana #19

Comentarios (1)

  • Susana . 13 agosto, 2017 . Responder

    La fuerza interna que tenemos sale…a pesar de tod@s y contra tod@s….

 

Todos los textos son propiedad de sus respectivos autores - Contacto: los52golpes@gmail.com