Lo peor de la adolescencia es no recordar que tú también la pasaste. Es una etapa insoportable para quien está inmerso en ella y para quienes les rodean.

Personalmente no consigo comprender a esa gente que quiere volver a tener quince años. Yo no los recuerdo como los más felices de mi vida. Y lo que más me fascina es ese tipo de padres y madres que se ponen a la altura de los niños, porque son niños aunque te saquen dos cabezas.

La semana pasada tuve que presenciar lo que parecía una representación teatral. Digo tuve porque, porque no podía escabullirme y pude escuchar a la madre reprochándole a sus dos hijos adolescentes, chico y chica que se estaban comportando como auténticos “gilipollas” sic

A lo que la cría de no más de catorce años contestó “¿sabes por qué lloré al nacer?” Miró con dureza a los ojos de su madre y respiró despacio dándole una cadencia al momento: “porque sabía que tú eras mi madre”

A partir de ahí la conversación subió de tono y llegó a los gritos. No se distinguía quien gritaba más, ni quien tenía la capacidad de imponer algo de cordura.

Afortunadamente para los presentes la madre salió del local llevándose a sus hijos con ella, pero a mí me hizo pensar en la de veces que me había buscado yo una reprimenda semejante con aquella edad. Y me dio vergüenza reconocer lo insoportable que pude llegar a ser en aquellos años.

Es una etapa que hay que pasar, desde luego. Una etapa en la que hacía fuera pareces un pavo real, con toda esa altanería desplegada y sin embargo hacia adentro, al menos yo, me recuerdo con una inseguridad absoluta, teniendo además que demostrar al resto de “la manada” lo segura que estás de tus ideas, acciones u opiniones.

Si tan solo recordáramos esos momentos de debilidad interior, tal vez sería algo más sencillo convivir con un adolescente, a pesar de lo insoportable que ello pueda resultar, antes llegar al punto de tirar la toalla y bajar a su nivel. Algo que a pesar de todo, tod@s l@s padres y madres ha hecho en algún momento, porque la vida de los adultos también permite días mejores y peores. Días en los que quieres volver a tener quince años y decirle a tu jefe que deje de hablarte así y que respire, que parece que le han metido un palo por el culo.

 

Golpes: Semana #13

Comentarios (1)

  • Pablo Amor . 4 abril, 2017 . Responder

    Me quedo con la última frase – me consta que hay quien no supera la adolescencia.

 

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