De nuevo el verano de San Antonio. Caliente, seco. Gris, nublado. Ni una gota de lluvia. La yerba seca grita por agua, pero las nubes se niegan a regalar un poco de lo que guardan en sus úteros. Están ahí, haciéndose de rogar y cuando se les escapa un poco, ni siquiera toca la tierra, se evapora en los cielos. Los pájaros buscan agua, pero los bebederos están carentes de líquido. No hay nada que beber. Los árboles, los pocos que todavía quedan en pie, se desmayan intentando dar su sombra. Un polvo rojizo baila con el viento y las rosas —las rosas siempre son generosas aunque tengan espinas—, visten de colores la tierra árida de este desierto urbanizado.

Casas y casas, eso hemos sembrado. No importa que el señor residente de la Casa Blanca diga que el calentamiento global es cosa de los chinos. ¿Qué sabe de nada ese señor? Los pájaros lo saben, lo gritan, lo denuncian. Mi piel que arde con los rayos asesinos del sol lo testifica. Mi nariz, que ya no respira aire sino una polvareda cancerosa que entra a mis aborrecidos pulmones, lo declara.

Es verano en San Antonio y la sequía arropa el alma.

 

Derechos reservados, Melba Gómez, mayo 2017

Golpes: Semana #22
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Comentarios (4)

  • Aletheia . 30 mayo, 2017 . Responder

    Y a mí, fíjate, me acongoja un poco el alma, pensar que, inevitablemente, somos cómplices de nuestra propia autodestrucción.

    • (Autor) melbag123 . 9 junio, 2017 . Responder

      Sí, da sed. Me alegra que te haya gustado la imagen de los úteros. Un honor que hayas pasado por aquí.

    • (Autor) melbag123 . 9 junio, 2017 . Responder

      Aletheia, perdón por la tardanza en contestar. Tienes toda la razón, somos cómplices de nuestra destrucción y encima, el señor residente de la Casa Blanca ignora el problema. Gracias por comentar. Un abrazo.

  • Javier Oliva . 1 junio, 2017 . Responder

    Uf, qué sed he pasado leyéndolo. Me ha encantado la imagen de las nubes como úteros. Enhorabuena, melbag.

 

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