No dejan de caer las lágrimas. El vino se ha quedado corto. Mi hígado me avisa de que el final está cerca. Y no me importa. Aunque sé que el dolor será insoportable. Pero no será comparable al hecho de haberte perdido por segunda vez.

Mi amor.

Joder, mi amor.

Perderte por segunda vez es la mayor puñalada que podría haber recibido en mi vida. Y la recibí.

Y estoy casi muerto. Y paso mis días como un zombi.

Y te echo tanto de menos que creo que mi corazón no volverá a sentir jamás.

MANOLO D. ABAD

Golpes: Semana #34
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