Hoy he visto las imágenes del punto de encuentro entre el Océano Atlántico y el Pacífico. Las contemplé varias veces sin saber por qué, hasta que entendí que tú y yo habíamos nadado en ese punto todos estos años.

El Atlántico -yo- aguas frías y saladas, aguas muy azules.

El Pacífico, el turbulento Pacífico -tú- aguas marrones de fondos removidos, en permanente efervescencia.

Así hemos permanecido: uno frente al otro, sosteniendo el desafío de nuestras identidades. Uniendo aguas bajo la superficie, con los colores inmaculados -como prueba de nuestra esencia innegociable- a la vista de todo el planeta.

MANOLO D. ABAD

Golpes: Semana #30
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Comentarios (2)

  • Dario . 29 Julio, 2017 . Responder

    Muy bueno 🙂 saludos desde New York.

    • (Autor) Manolo D. Abad . 17 Agosto, 2017 . Responder

      ¡Gracias! Otro saludo de vuelta desde Oviedo.

 

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