Quisieras que fuéramos amigos.

Y eso sería despreciar un amor. No, dos amores. El de hace veintimuchos años. El de hace poco. ¡Cómo puedes despreciar tanto eso! Quizás no supuso tanto para ti. Quizás yo sólo era un delicioso objeto sexual. No, no quiero que hoy los pensamientos negativos enfanguen lo que para mí fue el amor de mi vida.

No podemos ser amigos.

No.

Los premios de consolación, para otros.

Puedo comprender que ya no me quieras. Pero no que trates de engañarme con un postizo de amistad que no viene al caso tras todo lo que hemos vivido. Tras todo lo sentido. Tras tanto compartido.

MANOLO D. ABAD

Golpes: Semana #29
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