Le di la vuelta a la copa

En ese momento cayeron un par de gotas de vino blanco en el suelo del lavavajillas.

Era la inversión perfecta de la situación .

El resto de una noche en la que el verdadero estímulo fue intelectual, real.

Comenzó siendo una cita a ciegas,  pero la ceguera duró muy poco y acabó siendo una de las veces en las que más claro lo he visto todo.

Ya en el mismo instante en el que nos saludamos, todo fluyó de una manera tan reconocida, tan como si fuera ayer,  que fue fácil compartir toda mi vida en unos pocos minutos.

Obvio, por obvios, los detalles, aunque no por serlo fue predecible nada de lo vivido. Y de hecho me pilló por sorpresa.

Mientras caen las dos gotas de vino blanco, me doy gracias por haber dado la vuelta esa copa.

Y al destino por haberme puesto a prueba tantas veces hasta llegar a este instante mágico, a esta leve resaca.

mañana, lunes.

Comentarios (1)

  • Pablo Amor . 4 abril, 2017 . Responder

    Pero Juanma, recuerda el consejo del anciano dueño oriental de la tienda de antigüedades: nunca laves las copas en el lavavajillas; son demasiado frágiles.

 

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